domingo, 2 de diciembre de 2018
Una historia sindical. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en Extremadura7dias.com
martes, 27 de noviembre de 2018
Tratado de incoherencia. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en Extremadura7dias.com
Bien pudiera ser este el título de un estudio que demostrara cómo determinadas organizaciones, no solo sindicales, profesan unos principios que después no llevan a la práctica, o lo que es peor, directamente sus fundamentos ideológicos están en las antípodas de la defensa de lo público. Pero no, no tengo tal pretensión; simplemente reflexiono de forma somera sobre la incoherencia.
Groucho Marx decía: «Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros», una frase dicha desde el humor pero que encierra una triste realidad, que bien podríamos completar con otra cita de Georges Clemenceau: «El poder, la más completa de las servidumbres». Entre Groucho y Georges han hecho la descripción perfecta, poco más hay que añadir, de una realidad que vertebra el sistema y que somete voluntades políticas, sindicales, sociales, etc.
Existen, por ejemplo, organizaciones sindicales que defienden la religión en la escuela, cuando deberían defender la acofesionalidad del Estado; o se posicionan con estudiada ambigüedad, en lo referente a la dicotomía entre la escuela pública y la concertada.
No es coherente que la misma organización sindical defienda los intereses de la pública, de la concertada, de la privada y de la Religión, un totum revolútum para intentar abarcarlo todo en una especie de omnipresencia sindical en la línea de la divinidad. Al final pierde lo público, dado que desaparecen, a manos llenas, unidades educativas en la escuela pública mientras se mantienen los conciertos.
El recurso de acudir al “sindicato de clase” para justificar que se puede defender una cosa y su contraria no vale siempre. Ser “sindicato de clase” no justifica mirar para otra parte cuando no se respeta la aconfesionalidad de Estado, tampoco es excusa para permitir que la escuela pública tenga cada vez menos unidades mientras los conciertos persisten. No. Los sindicatos tradicionales necesitan hacer una profunda reflexión, de lo contrario cada vez irán perdiendo más apoyo y su credibilidad, ya en horas muy bajas, irá cayendo más si cabe.
Cambiar las cosas no está en manos de los que están, porque lo que están nos han traído a esta orilla; quien no se ahogó en la travesía ha quedado encallado en el fango. Y de ahí solo es posible salir si hacemos causa común y nos enfrentamos juntos a las endogamias institucionales y sindicales.
A los políticos y a los sindicatos institucionalizados solo se les puede “toser” cada cuatro años, el resto del tiempo tienen, desgraciadamente, patente de corso. Cuando llegan las elecciones salen a la palestra con un “buenismo” enternecedor, con discursos inclusivos, con promesas a la carta… después recogen sus votos, los guardan en el trastero, y siguen con su vida; salvo, claro, que los votos nos les lleguen y, entonces, son ellos los que se van a parar al trastero.
Cuando lo concertado avanza lo público retrocede. En Madrid, por ejemplo, la herencia de la ínclita expresidenta de la Comunidad Esperanza Aguirre dejó una terrible herencia: más centros concertados que públicos. Los sindicatos deberían definir qué defienden: si lo público, lo concertado o lo privado. Mi máximo respeto al sindicato sectorial que defiende cualquiera de las tres opciones en exclusividad; ahora bien, aquellos otros sindicatos que dicen defender a la escuela concertada y también a la pública, cuando el crecimiento de una supone el decrecimiento de otra, no tiene sentido alguno.
No vivir de subvenciones es, también, un indicador de calidad sindical; dado que la organización que se mantiene con recursos propios no está sometida a la presión que ejerce quien pone el dinero. Un sindicato sectorial, sin subvenciones, sin sedes sindicales regaladas y lujosas y sin deudas de ningún tipo con la administración debería ser la normalidad; pero, muy al contrario, es la excepción.
A nosotros, a PIDE, ser la excepción no solo nos llevó a ganar las elecciones en el sector público de enseñanza en 2014, sino también a asentar definitivamente las bases de un sindicalismo libre, ajenos a extrañas presiones.
Que la excepción se convierta en normalidad solo puede conseguirlo la gente de a pie, que tiene mucho más poder de lo que piensa; por el simple hecho de los otros son cuatro y la gente son millones. En la parcela de educación pública en Extremadura somos alrededor 16.000 mil docentes, caudal abundante y suficiente para arrastrar a su paso a todo aquel que quiera dañar a la educación pública, como si de un tsunami bíblico se tratase.
POR: Alfredo Aranda, vicepresidente de PIDE.
Sindicatos concertados. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en elsaltodiario.com
miércoles, 7 de noviembre de 2018
Solo pública. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en el Periódico Extremadura
No olvidemos que la educación concertada es un negocio sostenido con fondos públicos y, como cualquier negocio solo busca su propio beneficio; de hecho, además de estar subvencionada con dinero de los impuestos, también reciben dinero de las familias por diversas vías: pago de actividades, venta de material de todo tipo (libros, chándales…), donativos, etc. Si un colegio privado-concertado recibe subvenciones públicas para que la enseñanza sea gratuita no debe cobrar ni un euro a las familias y la Administración debe velar porque así sea.
En la mayoría de los centros concertados investigados por la OCU las familias tenían la obligación de pagar alguna cuota (500 euros anuales de media). En alguna ocasión hemos hecho referencia a este estudio de la OCU que concluyó que los colegios concertados son un 70% más caros que los públicos.
Siempre repetiré, hasta la saciedad, que la educación pública es la única garante de la igualdad de oportunidades y de la cohesión social, porque es democrática, no ideologizada, integradora e inclusiva, donde todos los alumnos son atendidos por igual: niños con necesidades educativas, alumnos de diferentes etnias, razas, cultura, etc. ¿Asume esa diversidad la enseñanza privada-concertada?
Casi todos los centros concertados son religiosos y como tales tienen, entre sus objetivos, una clara misión evangelizadora (predicar la fe) que cumplen con deleite vocacional, pero con dinero público. Es un contrasentido, de proporciones planetarias, que un gobierno de un país aconfesional y que se proclama, a la mínima ocasión, de izquierdas financie con el dinero de todos la catequización de infantes que no pueden, por sí solos, oponerse a ningún tipo de adoctrinamiento religioso o político.
La educación pública tiene alumnos y la privada-concertada tiene clientes. La diferencia es aterradora. Es una realidad palmaria que no encontrarás un centro privado en una zona donde haya pocos alumnos, pocos clientes; a esas zonas llega lo público, porque la educación de todos no busca beneficios económicos, pretende objetivos más altos.
No olvidemos que la libre elección de centro de la que habla la Constitución, y a la que tanto aluden los defensores de la educación concertada, está plenamente garantizada entre lo público y lo privado; la concertación es, simple y llanamente, una anomalía democrática. La familia que quiera que sus hijos se eduquen en un centro privado que sufrague con recursos propios su coste. Regalar dinero público para sostener negocios privados no debería estar permitido por el ordenamiento jurídico.
En su momento propusimos a los Grupos Parlamentarios presentes en el Congreso de los Diputados, que presentaran una Proposición No de Ley para acometer los cambios estructurales necesarios para que la Educación Pública fuera la única financiada con dinero público. De tal forma que todos aquellos centros privados que quisieran beneficiarse del dinero público, deberían pasar a ser de titularidad pública; y los que no quieran formar parte de la red pública, que se mantuvieran con recursos propios.
*Vicepresidente de PIDE (Sindicato del Profesorado Extremeño).
jueves, 18 de octubre de 2018
Cargar con la culpa. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en el Periódico Extremadura
La Consejería Administración Pública deberá cargar con la culpa de que los docentes laborales de religión puedan ser tutores de grupos de ESO o de Bachillerato para compensar la carga horaria que han perdido, con respecto a cursos pretéritos. Perpetradores también de este disparate, coparticipes fatales, son todos los que aprobaron esta medida delirante en la Mesa General de Función Pública. Todos juntos, en un contubernio premeditado, como una Santa Compaña que avanzara arrasando a su paso cualquier resistencia al pacto.
El pasado se nos revela presente con una intensidad que da pánico. Ese olor añejo que sigue alojado en muchos ministerios, consejerías y diputaciones y pegado todavía a las paredes de colegios e institutos, como mezclado con la misma argamasa que lo hace indisoluble a los tiempos del pensamiento libre. Ese olor, digo, arraigado por el atávico legado que inyectado en el mismo ADN, como un sórdido latido interminable, permanece, como si de una maliciosa información genética se tratase, imbricada para siempre en la estructura genética del individuo, impidiendo con ello la espiritualidad libre que anhela cualquier ser consciente.
Los defensores de esta medida mienten cuando dicen que hay sentencias que avalan esta decisión. Si nos centramos en la sentencia del Tribunal Superior de Canarias dice, por ejemplo, que los profesores de religión que tengan la titulación adecuada y contratados indefinidos, que formen parte del Claustro, tendrán la posibilidad de ocupar un puesto directivo, pero, al no ser funcionario de carrera solo en aquellos centros educativos que por ser de nueva creación o por otras circunstancias no dispongan del profesorado que reúna tal requisito. De modo que es casi imposible que un profesor de religión cumpla con todos los requisitos. En cuanto a la tutoría solo el profesor que más horas imparta al grupo completo podrá ostentarla, y no son profesores de religión los que más horas imparten en un grupo.
Pero no queda ahí la cosa, también se planea la posibilidad de desdobles en la clase de religión para bajar la ratio y así subir la necesidad de horas; desdobles que podrán, incluso, ser de grupos de 5 alumnos. Un desdoble de lujo que para sí lo quisieran las asignaturas reales; aquellas que enseñan, por ejemplo, a un grupo de 25 alumnos el origen de las especies, mientras en la clase de religión de al lado, con ratio favorecida, aleccionan sobre el pecado original.
El pretender que el personal laboral de Religión complete su horario con funciones que no le son propias es quitar un espacio a los profesores que han conseguido su plaza como funcionario de carrera o su interinidad bajo los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad. La preocupación que la Administración parece tener con el colectivo religioso, no la advertimos cuando los profesores de tecnología, filosofía, música… perdían horas, dado que en ningún momento se les compensó con tanta diligencia.
Vaya por delante que nada tengo contra los profesores de religión. Estoy convencido de que realizan su labor de forma honesta; pero, seamos serios, no pueden asumir tareas que legítimamente deben realizar otros profesores. Siempre he dicho que la Religión debe estar fuera de la escuela, y lo mantengo, pero una solución intermedia para que los profesores de religión pudieran gozar de las horas necesarias de contrato para tener un sueldo digno, podría ser que dichas enseñanzas no estuvieran dentro del horario lectivo: o bien a séptima hora, o bien por la tarde como actividad formativa completaría, porque, en realidad, esa es su verdadera naturaleza.
viernes, 20 de julio de 2018
La tutoría religiosa. Por Raúl Fernández, en el PeriódicoExtremadura.
Todos los docentes, al margen de sus creencias morales y religiosas, deben hacer cumplir las leyes y, en especial, aquellas que protegen al alumnado y a sus familias de un sufrimiento innecesario. Proteger a las minorías a las que la Religión condena al ostracismo es hoy uno de los grandes objetivos de nuestro sistema educativo. No solo es ilegal no promover el cumplimiento de estas leyes en los centros educativos, sino que, además, infringirlas va en contra de los fundamentos éticos de nuestro sistema constitucional. Es necesario recordar, frente a la ignorancia ético-filosófica que ha promovido la LOMCE, que el filósofo John Rawls defendió en 1979 que la justicia es una cuestión de equidad y que solamente puede cumplirse cuando todas las personas tienen igual derecho al más amplio esquema de libertades fundamentales que sea compatible con un sistema similar para todos. En el caso que nos ocupa, esto solo puede conseguirse si la educación pública se encarga de defender las identidades minoritarias, entendiendo que las desigualdades económicas y sociales que afectan a nuestro alumnado tienen que estar dirigidas siempre para el mayor beneficio de los miembros más desfavorecidos de nuestras aulas. Las tutorías deben ser garantes de esta condición de la equidad educativa.
¿Quién velará, pues, para que el profesorado cuya fe religiosa está en contra de estas identidades diferentes y minoritarias sacrifique sus creencias personales para defender al alumnado más desfavorecido por su condición de género, de identidad o de orientación sexual?
jueves, 21 de junio de 2018
EducArte. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en el Periódico Extremadura
Quien aprendió, por ejemplo, la tabla de multiplicar cantando la recordará toda la vida; incluso si el alzhéimer se interpone entre sus recuerdos. De hecho, personas con esta enfermedad, que han olvidado hasta su nombre, son capaces de recordar la música y las letras que forman parte de su íntima esencia. Un estudio realizado por la asociación de Alzheimer de León, presentado en marzo de este año, concluye que los enfermos tienen una respuesta emocional evidente ante la música.
Si la música es capaz de sacar, por un instante, de la ausencia a quien padece esta enfermedad, si es capaz de extraer del fondo del olvido algún recuerdo y situar en los ojos, durante unos segundos, una mirada que no esté perdida en el más absoluto destierro de la consciencia; si es capaz de hacer todo eso, y más, deberíamos venerar la música, elevarla a los altares; que formara parte del currículo educativo con un peso horario acorde a su incuestionable importancia.
También la pintura, la expresión corporal, las artes escénicas… tienen el mismo grado de excelencia que la música; pero, sin embargo, todas estas disciplinas se consideran, poco importantes, residuales, en la formación del niño. Mientras no cambiemos esta mentalidad difícilmente podremos acometer los cambios estructurales, que necesita el sistema educativo, para ponernos al nivel de otros países del entorno europeo en materia artística.
La educación artística no tiene entre sus objetivos crear artistas, sino que persigue estimular los sentidos, fomentar la creatividad, estimular la memoria, el pensamiento lógico, la expresividad, mejorar el lenguaje… y todo ello con el componente de felicidad que, por añadidura, ofrece esta disciplina. Quienes permiten que la educación artística esté minusvalorada en el currículo no saben el mal que se le está haciendo a los alumnos y al sistema educativo; o lo que es peor, igual sí que lo saben y se las trae al pairo. Una sociedad avanzada y culta no puede permitirse obviar la educación artística como una herramienta insustituible, mientras dedica horas a la enseñanza de la Fe; que no es otra cosa que la creencia ciega, sin preguntas, en la existencia de un Dios, o varios según el caso, que lo creó todo por arte de magia; creencia que va acompañada, por supuesto, de normas, ritos, obligaciones, sometimientos… El arte libera, la religión constriñe. El arte debe estar en todos los ámbitos de la vida y la religión solo en el interior de las casas y de las iglesias.
Nos queda mucho todavía para convertirnos en esa sociedad que deseamos ser, donde la educación pública y aconfesional tenga el tratamiento que merece. «Ninguna confesión tendrá carácter estatal» dice la Constitución en el artículo 16.3; pero, en realidad, seguimos presos de una realidad bien distinta. En España se «garantiza la libertad religiosa y de culto de los individuos» y esta puede ser ejercida, sin menoscabo alguno, en privado; sin embargo, transita por lo público «como Pedro por su casa».
Dentro del necesario respeto que hay que profesar a las diferentes formas de pensar, tanto en lo político como en lo religioso, el gobierno debe garantizar también la aconfesionalidad real del Estado; de lo contrario, está contraviniendo la Constitución a la que se debe. Es una actitud cínica, como poco, esgrimir la Constitución para unas cosas y obviarla para otras; según interese.
Es un hecho incontrovertible que la importancia de las disciplinas artísticas transcenderá a aquellos políticos grises que tienen en su mano, pero no lo hacen, promover que en el seno del currículo la educación artística tenga el lugar que merece. Llegará el momento en que todo se coloque en su sitio; aunque, lo más probable, es que no lo conozcamos en esta generación.
*Vicepresidente de PIDE.
jueves, 29 de marzo de 2018
Los docentes interinos en el desfiladero. Por Alfredo Aranda Platero. Publicado en el Periódico Extremadura
El Gobierno del Estado y varias organizaciones sindicales firmaron, el 29 de marzo de 2017 (BOE 26 de marzo de 2018), el «acuerdo para la mejora del empleo público». Un pacto por el cual se van a estabilizar plazas docentes pero no a los interinos que las ocupan. Aquellos que consigan la plaza lo harán a través de la oposición «pura y dura»; estando sometidos, de este modo, a la subjetividad del proceso y a todas las circunstancias azarosas que sobradamente conocen los interinos.
Cualquier acuerdo de estabilización de empleo, por lógica, tiene que ir acompañado de un sistema para poder llevarlo a cabo: un sistema transitorio de funcionarización; porque dejar esta decisión al albur del gobierno de turno es como jugar a la ruleta rusa en cabeza ajena. De hecho tenemos ya el problema servido: el gobierno se niega a llevar a cabo una transitoria pues nada le obliga, nada han firmado al respecto; lo que han firmado ha sido otra cosa bien distinta.
Desde PIDE promovimos un oferta de empleo que fuera acompañada de un proceso transitorio para estabilizar a los interinos. Así se lo argumentamos a los responsables del MECD y de los partidos políticos, cuando nos reunimos con ellos junto con la FID (Federación Independiente de Docentes). Les dijimos que era prioritario estabilizar a los interinos a través de un sistema de oposición que además de contemplar el aumento del peso de la fase de concurso en la nota final, tuviera, necesariamente, exámenes no eliminatorios. Un sistema de acceso que fuese sensible con los docentes interinos y estudiar la posibilidad, incluso, de un concurso de méritos para no dejar en la calle a ningún interino. Posibilidad que contempla el Estatuto Básico del Empleado Público en su artículo 61.6 cuando dice: «Sólo en virtud de ley podrá aplicarse, con carácter excepcional, el sistema de concurso que consistirá únicamente en la valoración de méritos».
La oferta de empleo es amplia en todas las comunidades; por tanto –es obvio– muchos interinos obtendrán la plaza; pero muchos otros no la conseguirán porque se quedarán enredados en lo subjetivo y azaroso del proceso, y no llegarán al concurso donde poner en valor todo su bagaje de experiencia y formación. Los que se queden en el camino verán sus posibilidades de trabajo muy disminuidas, pues la necesidad de interinos para el próximo curso bajará drásticamente. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que las próximas oposiciones serán un ERE encubierto cuyo alcance no sabremos hasta que pasen las oposiciones y podamos cuantificar el número de interinos que consigue la plaza, los que tienen la suerte de seguir trabajando al curso que viene en régimen de interinidad y los que se quedan, finalmente, en la calle.
Una vez que la oportunidad se ha perdido, una vez que la transitoria ha sido negada, queda pensar el futuro. El acuerdo firmado, sin transitoria, tiene un horizonte temporal de 3 años tras el cual es prioritario establecer medidas, esta vez sin escusas, para facilitar el acceso al funcionariado a los interinos que no lo hayan conseguido hasta entonces. En el contexto de la nueva Ley de Educación que se negociará, es determinante introducir una disposición transitoria, en el Real Decreto de acceso a la función pública docente, que establezca un proceso real de consolidación de empleo para aquellos interinos que no lo hayan conseguido en convocatorias precedentes y que dicho proceso de consolidación, añado, se convierta en ordinario para los procesos selectivos subsiguientes.
Por una parte, quieren poner en marcha un MIR docente (una majadería a todas luces) para que los aspirantes a profesor titular adquieran experiencia y, por otra, dilapidan la experiencia real y viva que tienen los interinos. Una incongruencia que no tiene explicación posible. En educación ya tenemos nuestro propio MIR y se llama interinidad, donde se aprende a ser docente fajándose en el día del aula; desconocer esta realidad demuestra el poco interés que tienen los políticos en todo lo que atañe al sistema educativo.
Lo congruente, lo lógico –el orden natural, digamos– es que los interinos, que ya conocen el quehacer docente, pasen a ser funcionarios de carrera. Y el gobierno, que debe velar por el bienestar de los trabajadores y la salud del sistema educativo, tiene la obligación de facilitar la funcionarización del colectivo de interinos.
miércoles, 24 de enero de 2018
Daños colaterales. Por Alfredo Aranda. Publicado en el Periódico Extremadura
Injusticia, desconocimiento y soberbia. Malas cualidades humanas que están llevando al desastre a tres familias sin que nadie mueva un dedo para evitarlo.
La injusticia
El abandono de tres funcionarios, por parte de la Junta de Extremadura, de la especialidad de «Organización y procedimiento de mantenimiento de vehículos» que perderán su plaza, ganada con honradez, tras una sentencia del Supremo. Perderán su condición de funcionarios pese a que la sentencia los reconoce como terceros de buena fe; dado que no fueron ellos los que destruyeron los exámenes de oposición (en el año 2010), fue la presidenta del tribunal. Sus notas fueron obtenidas sin mácula alguna y consiguieron la plaza de forma justa. La destrucción de los exámenes puede afectar al demandante pero, en ningún caso, debería perjudicar a los funcionarios que no tienen ninguna culpa de lo sucedido en el procedimiento selectivo de ese año. De nada valió que se pretendiera una solución pactada que no perjudicaba a nadie y que el TSJEx estaba dispuesto a avalar; la Junta de Extremadura dijo «no». De nada valió que en casos como el de las oposiciones impugnadas referidas anteriormente (según interpreta el magistrado José M. Chaves, de Asturias), el Tribunal Constitucional propicie una solución diferente a quitarle la condición de funcionarios a aquellos que obtuvieron la plaza legalmente; propiciando así su tutela como, por otra parte, debería hacer la justicia. La Junta de Extremadura también dijo «no» a esta interpretación de una justicia sanadora. A cuanta solución se proponía, la Junta de Extremadura decía «no».
El 16 de enero de 2018 el TSJEx notifica a los tres funcionarios (Francisco, Víctor y Heliodoro) que tiene que ejecutar la sentencia en sus términos al no haber acuerdo entre todas las partes o, dicho de otra manera, que todas las partes han firmado el acuerdo menos la Junta de Extremadura. La Sala de lo Contencioso estaba por la labor de aprobar un acuerdo transaccional entre todas las partes; y, como consecuencia de la inacción de la Junta de Extremadura, los opositores reconocidos por sentencia como de buena fe perderán la condición de funcionarios de carrera.
El desconocimiento
En estos casos el TC propicia, como el magistrado José Manuel Chaves aclara (Tribunal Superior de Justicia de Asturias), que los terceros de buena fe sean tutelados, evitando con ello la revocación de los nombramientos de funcionarios de carrera y dándole otra solución al conflicto. Las soluciones aportadas para evitar la injusticia, particularmente el acuerdo pactado, serían la solución perfecta. La Junta de Extremadura no ha tenido en cuenta el tiempo transcurrido desde la toma de posesión de los aprobados, así como la condición de inocentes y ajenos a aquellos que nada tienen que ver con la irregularidad cometida por el Tribunal Calificador.
El TSJEx se ha mostrado dispuesto a un acuerdo transaccional e, increíblemente, los responsables de Junta de Extremadura se han puesto de perfil, como si el asunto no fuera con ellos; decidiendo, de esta manera, no proteger a tres ciudadanos y sus familias que durante meses han rogado sensatez a la Junta de Extremadura sin conseguirlo.
Pretender deshacer una injusticia cometiendo una injusticia mayor es una concepción bárbara de la Ley que, afortunadamente, está dejando de estar vigente aunque en Extremadura esté muy presente.
La soberbia
Sería sanador para todos, que los responsables de la Junta de Extremadura reconocieran el error y admitieran que la solución puede ser otra; aquella que no perjudique a nadie; aquella que está sobre la mesa esperando a ser contemplada, firmada y enviada al TSJEx.
Reconocer las equivocaciones, los errores, y darles solución demuestra sentido de la justicia y altura intelectual; lo contario significa, tristemente, la imposibilidad de alcanzar una Ley libre y justa. Y, por extensión, la deshumanización de aquellos que juraron proteger a los ciudadanos cuando tomaron posesión de sus cargos.
La injusticia, el desconocimiento y la soberbia, como si de tres oscuros y aciagos mandamientos se tratase, son una lacra para la sociedad que quiere alcanzar altas cotas de calidad humana en la gestión de lo público.
martes, 9 de enero de 2018
Terceros de buena fe. Por Alfredo Aranda. Publicado en Eldiario.es
jueves, 9 de noviembre de 2017
El bilingüismo en los tiempos del ‘brexit’. Por Alfredo Aranda. Publicado en El Periódico Extremadura
El 23 de junio del pasado año el Reino Unido decidió por referéndum –y por sorpresa–salir de la Unión Europea, para lo que establecieron un periodo de transición de 2 años; lo que no queda claro es si el idioma también se lo llevan. La UE tiene veinticuatro lenguas oficiales y de trabajo, porque 24 son los diferentes idiomas de sus integrantes. La lengua inglesa fue presentada como oficial, ante la Unión Europea, solo por el Reino Unido lo que, en teoría, la dejaría fuera de la UE salvo que, por ejemplo, algún país anglohablante de la Unión saliera al rescate.
Sea como fuere, es evidente que el brexit no tendrá efectos sobre el bilingüismo. El mayor enemigo del idioma es, en el caso de Extremadura, nuestra Consejería de Educación que sin ningún consenso decide iniciar un modelo idiomático «de bajo coste», imitando al impuesto, con mano de hierro, en la Comunidad de Madrid y que ha venido a demostrar, con el paso del tiempo, que ha supuesto un empobrecimiento de contenidos y un perjuicio para las materias no lingüísticas impartidas en inglés; y todo esto sin conseguir una mejora constatable en el dominio de la lengua inglesa.
En países como Finlandia un alumno que termina la secundaria tiene un dominio elevado de inglés. Algo tendrá que ver, digo yo, que en Finlandia cuando un alumno se retrasa salten las alarmas y los recursos materiales y humanos empiecen a funcionar como un reloj bien engrasado, cosa que en España es imposible dado que no hay dinero suficiente –o eso dicen, vete tú a saber– para atender, por ejemplo, con profesorado de apoyo específico y recursos adaptados, las dificultades de los alumnos de forma individualizada o, en su caso, bajar las ratios de los centros o hacer los desdobles necesarios.
Es inadmisible que la Administración no haya analizado, en los foros de debate correspondientes, los diversos enfoques a la hora de elegir el método más adecuado para la promoción del idioma. ¿Por qué no se pensó en un modelo que incluya auxiliares de conversación en todos los centros, desdobles, bibliotecas, intercambios de estudiantes, laboratorio de idiomas, campamentos de inmersión lingüística en verano o en fines de semana subvencionados por la Junta? Simplemente porque la promoción del idioma tal como lo han concebido es mucho más barato que otros enfoques y menos complejo. Y por si fuera poco, el dislate es de tal magnitud, que el sistema imperante lo aplican al revés; si en su momento se hubiese empezado por Educación Infantil (y no por los cursos altos de primaria), hoy, es probable, que los resultados fueses otros muy distintos.
No faltan ejemplos de países que haciendo las cosas de otra manera consiguen que sus alumnos, al terminar la secundaria, tengan un alto dominio de una lengua extranjera. Es paradójico, no obstante, que sea Inglaterra el país en el que menos haya que fijarse, dado que los ingleses consideran que no tienen ningún motivo para aprender otros idiomas porque con el suyo, piensan, les basta; de hecho las lenguas extranjeras allí son materias optativas. De las diez primeras asignaturas cursadas por los alumnos ingleses de secundaria ninguna es de un idioma extranjero; el estudio de idiomas, simplemente, no les interesa y las autoridades educativas de allí no hacen nada por evitar esta ruptura con los idiomas extranjeros.
Enseñar inglés introduciendo vocabulario específico de ciencias, matemáticas o historia no convertirá a ningún alumno en bilingüe. Cualquier idioma se aprende en situación de comunicación común, cosa que no ocurre en una clase de ciencias impartida en inglés. Y admitamos, para seguir adelante, que alcanzar el bilingüismo es una fantasía de nuestros gestores políticos; podremos aspirar a que nuestros alumnos tengan un buen dominio de una lengua extranjera, pero de ahí al bilingüismo hay un trecho de dimensiones planetarias; solo los ciudadanos que conviven, desde la infancia, en casa con más de un idioma podrán alcanzar a pensar en más de una lengua.
Mientras un alumno no domine su lengua materna con una alta corrección y tenga, además, un nivel excelente en un idioma extranjero (cercano, cuando menos, al bilingüismo real) es una estupidez utilizarlo como vehicular.
*Vicepresidente de PIDE.
viernes, 1 de septiembre de 2017
"La incertidumbre del interino" Por José Antonio Molero. Publicado en El Periódico Extremadura
Interino/a: «Dícese del que ejerce un cargo o empleo por ausencia o falta de otro». Del latín Interim: «Entre tanto, en el intervalo, a veces».
Una vez más el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da una definición acertadísima de una situación laboral. Pero tanto el diccionario de la Real Academia como la administración educativa obvian un aspecto fundamental en esta descripción: El factor humano.
Se olvidan de la persona que ejerce ese empleo, de la problemática que conlleva trasladarse de un día para otro a una localidad distinta a la tuya. Se olvidan de que algunos son padres o madres, de que tienen familia, de que de ellos dependen otras personas.
La incertidumbre asoma con la llegada del verano, corroe al interino, es como la espada de Damocles «¿trabajaré o no trabajaré el próximo año?», «¿dónde me enviarán?», «¿cuándo me incorporaré?», «¿podré renunciar?», «¿qué hago con mis hijos?, ¿me los llevo o se los dejo a los abuelos?»... y así cientos de preguntas pasan por la mente del interino.
Incorporarse a un nuevo puesto de trabajo implica muchos cambios, muchas decisiones por tomar, algunas de ellas de manera precipitada. El suplicio comienza leyéndose las bases de la convocatoria, intentando comprenderlas. Para ello ves los vídeo-tutoriales en internet sobre cómo rellenar la instancia. El sufrimiento continúa cuando cumplimentas la solicitud de destinos, siempre con un mapa delante pues a modo de tortura has de conocer de antemano las distancias desde cada uno de los pueblos y ciudades de Extremadura hasta tu casa.
Luego te planteas una posible renuncia para lo que necesitas saber qué van a elegir los que están por delante y detrás de ti en las listas, te lanzas y lo preguntas en el foro, pero la gente prefiere no comentar sus decisiones… y después de todo este martirio te comunican que tienes que incorporarte tal o cual día en ese pueblo que te suena pero, así por lo pronto, no sabes por dónde cae.
En fin… un largo camino poco saludable para el estado de ánimo de un trabajador temporal que en más de una ocasión hace que se cuestione su vocación a pesar de que para llegar hasta aquí ha tenido que invertir mucho tiempo, esfuerzo y dinero.
La administración educativa se ha convertido en una gran gestora de interinos. La cantidad de estos es desmesurada.
Pero como administración debe tener la sensibilidad de que sobre todos ellos existe una carga angustiosa de lo que vendrá, tanto para los que trabajan como para los que no, para los que se incorporan próximamente o para los que esperan a ser llamados. Y todo esto a corto plazo, pues mirando hacia el futuro la incertidumbre se multiplica ante la limitada oferta pública de empleo, ante la posibilidad de que sus especialidades no estén incluidas en la futura convocatoria de plazas docentes.
Todo este gran problema tendría una fácil solución que sería cumplir la normativa en cuanto al número de interinos, dicho cupo se sitúa entre el 7% y el 10% del personal y no del 30-35% que hay en la actualidad. También ayudaría un decreto de interinos adaptados a la realidad educativa extremeña, con una zonificación adecuada, con un respeto por las oposiciones aprobadas sin plaza, por la experiencia del trabajador… por una serie de factores que busquen la estabilidad de estos trabajadores.
Y a todo esto, me pregunto si el informe Pisa dirá algo con respecto a este sufrido colectivo. Ah… no, del negocio de los interinos se encargan otros. Pero eso lo dejaremos para otro día.
* Delegado del Sindicato Pide
sábado, 22 de julio de 2017
"Deberes, cuando la verdad duele". Por Alfredo Aranda. Publicado en El Periódico Extremadura
Prosigue su discurso asegurando que soy incongruente porque nuestro sindicato se abstuvo en el dictamen final de las recomendaciones, sobre los deberes, del Consejo Escolar. PIDE participó en los debates de la Comisión Permanente y muchas de nuestras demandas aparecieron en el dictamen final, pero no todas las que hubiéramos querido y, congruentemente, nos abstuvimos.
Desde el inicio estuvimos en contra de los cuestionarios, no del debate; porque considerábamos, y seguimos considerando, que se ponía en tela de juicio la «libertad de cátedra» de los docentes, pero no porque esta sea intocable, como dice Víctor Bermúdez, miembro del Consejo Escolar, de forma jocosa ensimismado en su propio ego filosófico, sino porque lo recoge el artículo 20 de la Constitución.
Pese al posicionamiento inicial de PIDE decidimos participar en el asunto, dado que pertenecemos a la Comisión Permanente del Consejo Escolar de Extremadura, con la intención de mejorar el documento final (cosa que hemos hecho) y ser testigos de cómo se sucedían los acontecimientos. Con esta actitud, crítica pero constructiva, conseguimos introducir algunas mejoras (no todas lo que hubiéramos deseado), salvaguardar la libertad de cátedra de los docentes y, acto seguido, abstenernos para ser coherentes dada la equidistancia entre nuestra posición inicial y lo conseguido posteriormente. Es así de sencillo y de coherente.
El representante de la federación de padres considera que no hay ningún problema en evaluar al profesorado. Pero es que las encuestas en cuestión, seamos serios y sinceros, no evaluaban al profesorado, evaluaban la idoneidad de los deberes; tergiversar la verdad tiene poco recorrido y más en cuestiones de este calado.
Prosigue el presidente de la FREAPA-CP diciendo que ellos quieren que baje la ratio alumno-profesor, que se han manifestado contra la LOMCE y contra las reválidas y que PIDE no ha estado en esa lucha. Es del todo inaceptable que alguien diga, de espaldas a la verdad, semejante cosa. PIDE ha estado luchando contra la LOMCE y contra las reválidas con una contundencia incontestable y de eso los profesores son conscientes.
Hemos dicho en infinidad de ocasiones que los deberes, mandados en su justa medida y siendo de calidad, no suponen ninguna carga para el niño, más al contrario sirven para asentar conocimientos y crear hábitos de estudio; nada más y nada menos que «conocimientos y hábitos», que son la base fundamental para construir con éxito la vida académica de los alumnos.
Solo al final de su artículo, el dirigente de la FREAPA, acierta en su discurso: es necesario el debate. En eso, sin duda, estamos de acuerdo. Un debate que implique y afecte a toda la comunidad educativa, también a los padres y madres; dado que hay algunos progenitores, pocos espero, que piensan que los niños son de su propiedad y que están exentos de pasar ningún «examen de buena praxis educativa».
Los padres, madres o tutores legales tienen la responsabilidad, y la obligación (que no es opcional), de educar al niño dentro del respeto, la empatía, el cariño… y cubrir sus necesidades físicas e intelectuales, para que así asuman su responsabilidad para consigo mismo y con los demás. Hay muchos niños, y eso lo sabemos todos, que no tienen un control óptimo por parte de sus padres y esto les puede llevar a sucumbir a influencias negativas. A muchos progenitores les cuesta interactuar con sus hijos y no por falta de tiempo, sino de sintonía con ellos. ¿Quién evalúa a las familias para que cumplan con su parte de responsabilidad? Porque en el cumplimiento de esta responsabilidad, está gran parte del éxito que después los docentes tendrán con los grupos de alumnos. Pues bien, debatámoslo todo, evaluémoslo todo… y no solo a los docentes.
* Vicepresidente de PIDE
sábado, 15 de julio de 2017
"Los deberes, los puntos sobre las íes". Por Alfredo Aranda. Publicado en El Periódico Extremadura
Sin embargo, los alumnos y los padres, junto con los docentes, han puesto los puntos sobre las íes, han dado una lección a aquellas organizaciones, y a algún que otro francotirador, que querían abolir, a toda costa, los deberes escolares. Y es que el resultado de las encuestas que realizaron alumnos, padres y profesores, a instancias del Consejo Escolar de Extremadura, es claro: un porcentaje alto los dejaría como están, otro porcentaje nada desdeñable los racionalizaría un poco y solo un porcentaje bajo los quitaría; por tanto, nada nuevo bajo el sol.
Ya dije en múltiples ocasiones, en artículos de prensa y en otros foros, que no hacía falta gastar tiempo y dinero para llegar a una conclusión que era obvia. Los deberes son necesarios y deben ser racionalizados y de calidad, que valgan para construir y asentar conocimientos; y, así, el alumno podrá conciliar la vida escolar y lúdica con naturalidad. Pero los ‘erre que erre’ no se daban por vencidos y querían abolir los deberes, defenestrarlos, guillotinarlos, quemarlos en la plaza pública cual bruja malvada que aterroriza a los niños y les quita la infancia.
Siempre me sorprendió que las asociaciones de padres quisieran suprimir los deberes; pero no eran las asociaciones, ahora ya lo sabemos, era una cruzada personal del presidente de la FREAPA-CP que, a las pruebas me remito, tiene poca sintonía con las asociaciones, y con los padres, que dice representar.
En resumidas cuentas: que todo seguirá como hasta ahora; simplemente que desde el comité de expertos, que ha hecho el trabajo previo, y desde el Consejo Escolar de Extremadura, que rematará las conclusiones, se darán una serie de recomendaciones, sobre los deberes, a los docentes que estos valorarán en su justa medida. Pero queda claro que los docentes pueden hacer lo que consideren dentro del ámbito de su competencia y con el aval de su libertad de cátedra.
Cada grupo de alumnos es diferente, cada alumno dentro del grupo es distinto, cada materia tiene unas necesidades específicas, cada tema de trabajo supone esfuerzos diferentes para asumir sus contenidos… No se puede encorsetar la labor de los docentes, inmiscuirse en sus planteamientos y programaciones.
Han pretendido monitorizar la actividad de los profesores, decidir cómo tienen que impartir su docencia, menospreciar su implicación y su profesionalidad… pero lo que se ha demostrado es que los docentes, la inmensa mayoría, saben bien qué tienen que hacer en sus clases, cómo tienen que proceder para sacar del alumno el máximo rendimiento. Lo que falta, en realidad, es una mayor implicación de las autoridades educativas dotando de personal y recursos a los centros para que puedan enfrentarse, con garantías, a las dificultades diarias; y una mayor implicación, por añadidura, de toda la comunidad educativa en la educación de los alumnos y, de esta manera, conseguir entre todos las mejoras que el sistema educativo pide a gritos.
* Vicepresidente de PIDE.