martes, 27 de septiembre de 2022

LA SEMILLA DEL DIABLO SINDICAL ( Alfredo ARANDA PLATERO)

 La conocida como Organización Sindical Española (OSE), fue el único «sindicato» autorizado durante la dictadura franquista: nació en 1940 y se disolvió en 1977. En el mismo año y en el mismo mes que el pseudosindicato cesó su actividad, diciembre de 1977, nació el CSIF. Uno de los fundadores, y su primer presidente, fue Andrés Borderías Martín, procurador de Franco en Cortes Españolas; es decir, en román paladino, diputado franquista a dedo (ese mismo dedo que mandó a España a los infiernos durante 40 años). Poco más se podría añadir; no obstante, daré algunos datos más que son clara prueba de una realidad palmaria inmune a cualquier intento de ocultación o disimulo. 

Sobre el CSIF siempre ha gravitado la sospecha de ideologismo extremo por cuestiones obvias el pasado es un delator implacable–, pero han sabido bien nadar entre aguas turbulentas para diluir la sospecha. Uno de sus pilares básicos es la defensa de cuantas más horas de religión en la escuela mejor; otro, la protección de la iniciativa privada ligada a todos los sectores, pese a que para distraer dichos posicionamientos dicen defender lo público.

El CSIF es un sindicato ultraconservador y confesional, ante las evidencias pocas dudas hay al respecto; no olvidemos que, además, esta organización apoyó las manifestaciones, junto a lo más granado del extremismo patrio, a favor de la Ley Mordaza del pasado mes de noviembre de 2021 (esa norma predemocrática que le quita libertades a la ciudadanía). Por tanto, cualquier duda queda disuelta. Podríamos decir, para establecer una imagen exacta, que es un sindicato entre «eclesiástico y castrense».

Esta realidad es probable que hasta una gran parte de sus delegados y prosélitos la desconozcan, hasta ahí llega la capacidad de sus dirigentes de gestionar una realidad que les resulta incómoda, no porque renuncien a ella, sino por las repercusiones que puedan ocasionarles. 

Uno puede tener la ideología que prefiera –estamos en un estado democrático–, pero esconderse detrás de la “i” de independiente para tapar la realidad es, cuando menos, poco fiable. Si ellos mismos no se fían de sí mismos, de la aceptación que pueda tener que los funcionarios adviertan la verdadera naturaleza de su idiosincrasia, de su posicionamiento ideológico extremo y tienen que esconderse detrás de una letra, estamos ante una contradicción existencial que genera desconfianza en las verdaderas intenciones que persiguen; porque si no fuera así se mostrarían abiertamente.

Decir lo contrario de lo que se sabe o se piensa es mentir. La mentira sindical tiene un objetivo muy concreto: conseguir captar apoyos entre los trabajadores para mantener el estatus sindical lo más alto posible. 

Es habitual que esta organización establezca como modus operandi recurrente, una estrategia preelectoral definida por algún hecho efectista para atraer la atención del electorado. Antes de cada elección sindical han gritado a los cuatro vientos que nos quitan MUFACE y que solo ellos pueden evitarlo, también aseguran que ellos son los que han conseguido la vuelta a las 18 horas en secundaria o la mejora de las condiciones laborales de los docentes (que hemos negociados todos los sindicatos), otras veces provocan el pronunciamiento de la Mesa General, con la connivencia de instancias administrativas, en fechas cercanas a la elecciones sobre algunos aspectos que despiertan la atención mediática y, por supuesto, escenificarán movilizaciones en fecha cercanas a la elecciones (sindicales y políticas) cuando llevan callados muchos años. El engaño, las medias verdades, los bulos…, no deberían formar parte de la naturaleza ni de partidos políticos, ni de medios de comunicación, ni, por supuesto, de organizaciones sindicales. 

El 4 de marzo de 2020 aconteció un ejemplo palmario de una farsa en toda regla  cuando la organización sindical objeto de este artículo, se concentró para “protestar”, haciendo una escenificación teatral, en la Calle Morerías de Mérida, cuando la reunión fatídica, donde se estaba decidiendo perjudicar a los docentes de secundaria volviendo a las 19 horas lectivas y sacrificando la carrera profesional en Administración General y Sanidad, se desarrollaba a más de 3 kilómetros de distancia, en la Avenida Valhondo (sede de la Consejería de Educación). Mientras se concentraban daban el visto bueno al terrible acuerdo; al menos, así se reflejaba en la nota de prensa que la consejería publicó asegurando que los acuerdos habían sido rubricados por sus sindicatos tradicionales (por el tripartito sindical).

Más cercano en el tiempo fue la huelga de diseño de un día convocada el 30 de mayo de 2022 para protestar por el adelanto del periodo lectivo al 6 de septiembre, cuando en la mesa sectorial previa del 5 de mayo votaron a favor de ese calendario escolar propuesto por la Administración (el acta de la reunión es clara prueba). Después, a pesar de ellos, se pudo reconducir la situación para que el periodo lectivo empezara el día 12. 

Para terminar con este análisis somero de las realidades sindicales que nos rodean, añadir que en diciembre de 2020 la Consejería de Educación daba una rueda de prensa quedando claro que los interinos con vacante se incorporarían el 1 de septiembre de 2021, dado que había dos sentencias (la primera, la número 62/2020 del sindicato PIDE) que ya reconocían este derecho; sin embargo, el CSIF, como buen heredero del sindicalismo vertical, obvia la sentencia de PIDE, a la que aludía también la consejería, e intentan, sin conseguirlo, sacarnos de la foto.

Podría seguir citando ejemplos, pero no quiero convertir un artículo en un ensayo sobre las miserias del pseudosindicalismo, ni tampoco tendría espacio suficiente, ni tiempo, para acometer tamaña obra titánica. 

Alfredo Aranda Platero (Vicepresidente Sindicato PIDE)


jueves, 1 de septiembre de 2022

RECUERDOS CAUTIVOS (Alfredo ARANDA PLATERO)

"Volver a la escuela no estaba exento de emoción, pero tampoco de miedo"


Los recuerdos de la infancia cautivos de una memoria caprichosa afloran intensos y entusiastas, coincidiendo con el periodo estival, y te transportan a los días de libertad, de juegos y descubrimientos.


Largos días de verano donde los chavales conquistábamos las calles hasta que la noche se hacía presente y la luz tenue de las farolas rescataba de la oscuridad apenas un palmo de terreno a cada trecho. Las lagartijas salían, en su amanecer nocturno, atraídas por los insectos que acudían a la luz de las bombillas del alumbrado municipal, y desde su posición de privilegio, adheridas a la blancura encalada y nítida de las paredes de las casas, se daban un festín con movimientos rápidos de su lengua atrapadora para volver otra vez a la quietud paciente del cazador. Ante cualquier peligro, particularmente el de las largas cañas con las que los niños intentábamos alcanzarlas, se escabullían ágiles hacia la protección del alero de los tejados. 


Las familias tomaban el fresco nocturno en las puertas de las casas y los vecinos interactuaban intercambiando pareceres sobre acontecimientos del pueblo o sobre algún suceso de alcance escuchado en la radio. Mientras tanto, los niños apurábamos los últimos momentos de juegos callejeros antes de ser llamados para caer rendidos en los brazos de Morfeo y recuperar fuerzas para las aventuras del día siguiente. La vida estaba dotada de sencillez y lentitud. 


El mundo era nuevo cada día, como si la creación empezara con cada amanecer. Ni pasado, ni futuro, la niñez era un presente perpetuo y los veranos, que traían el premio de las eternas vacaciones escolares –ingenua percepción infantil–, su más ansiado refugio.


No es nostalgia lo que siento de aquel entonces, o tal vez lo sea; pero lo que sí tengo claro es que cuando rememoro los días pasados, me inunda una paz interior que me reconcilia con el adulto que ahora soy. Todos los años acumulados, todas las experiencias vividas y otras tantas perdidas, forman o deforman, según el caso, la persona en la que me he convertido sin apenas darme cuenta. 


Recuerdo con cariño aquellos tebeos prodigiosos de Francisco Ibáñez que te hacían reír a mandíbula batiente o los cómics del Capitán Trueno o aquellos otros de Marvel, que te transportaban a un mundo de superhéroes que eran fuente inagotable de fabulaciones infantiles. Lecturas que dieron paso, a medida que los años te iban distanciando de la infancia, a otras publicaciones menos infantiles, pero igualmente generadoras de sueños y fantasías. Sin olvidar aquellas revistas subidas de tono, solo de lectura visual, hurtadas a algún hermano mayor cuyo robo no se atrevía a denunciar y que te abrían las puertas de un mundo hasta entonces desconocido.


Todas esas cosas, y muchas más, pasaban en verano. Después, con la llegada del mes de septiembre, el otoño empezaba a anunciar su cercana vuelta y con él se avecinaba el inicio de un nuevo y amenazador curso escolar que te llenaba de incertidumbre, sobre todo si estabas ya en la última etapa de la EGB. No sabías si los maestros seguirían siendo los mismos, y de ser los mismos si continuarían siendo iguales, porque había maestros comprensivos y amables; pero otros, sin embargo, utilizaban la bofetada o la palmeta como argumentos pedagógicos heredados del aciago nacionalcatolicismo que aún persistía durante el tardofranquismo y que se fue diluyendo, poco a poco, con el fallecimiento del dictador. Volver a la escuela no estaba exento de emoción, pero tampoco de miedo. Lo mejor, no obstante, es que siempre quedaba el cobijo, la guarida de tu casa, la familia acogedora que te protegía de todos los males.


Septiembre tenía su propio olor: el de los libros nuevos, que mi memoria recordará siempre, el de los lápices de grafito, los bolígrafos bic, las gomas de borrar Milán, los rotuladores Carioca, los estuches de lápices de colores Alpino…, y la cartera donde se guardaba todo ese tesoro. Recuerdo también los viajes a la librería de al lado mi casa para ir haciendo acopio del material que nunca estaba todo al mismo tiempo. De esos viajes, ya derrotada la tarde, tengo grabado con gran intensidad el color con el que el cercano otoño teñía las calles, entre amarillo degradado y rojo desteñido que se transmutaba en un naranja melancólico, como de sol que se apaga, que anunciaba la inminencia de la noche. 


Cuando el perfil de la tarde disolvía sus contornos y la noche cautelosa se infiltraba con su cadencia inapelable por las calles, plazas y avenidas, el crepúsculo daba paso a la noche rotunda. Antes, el final del día y el inicio de la noche se encontraban en un periodo de claridad en decadencia, de luz que agonizaba; en ese preciso instante se encendían las luces de los escaparates de las tiendas de la calle donde vivía, lo que confería un ambiente como de un país idílico, un color que nunca he vuelto a ver y que solo permanecerá confinado en mi memoria.


Tuve una infancia feliz. La adolescencia ya fue otra cosa, porque la pubertad transita entre luces y sombras, donde la vorágine de los cambios físicos y psicológicos –la química de la pubertad– te puede llevar por caminos difíciles. La maduración corporal y sexual adquiere velocidad de crucero y las relaciones sociales, las conductas, los pensamientos están mediatizados por todo ese cambio. Pero eso ya lo recordaré otro día.


Alfredo Aranda Platero

 


PIDE SE MOVIÓ Y NO SALIÓ EN LA FOTO (Alfredo ARANDA PLATERO)

 Así tituló un artículo de prensa, el 8 de noviembre de 2006, un redactor de un medio informativo.

La motivación que inspiró al periodista a elegir tan acertado título, no fue otra que poner en valor la actuación poco ética de la Consejería de Educación. Después de que PIDE participara activamente en todas y cada una de las reuniones para la elaboración del “Acuerdo para el desarrollo de las condiciones laborales del profesorado (publicado en el DOE el 1 de marzo de 2007, que dimanaba del acuerdo de 2006 firmado por PIDE)”, la Consejera, presionada por determinados sindicatos, decidió imponer el día de la firma del acuerdo el mismo día que PIDE tenía convocado un día de huelga y una manifestación en el IES Santiago Apóstol de la localidad de Almendralejo (7 de noviembre de 2006), en apoyo de un profesor del centro por un incidente con un alumno. A la huelga se sumaron oficialmente más de 100 centros docentes a los que se unieron individualmente infinidad de docentes para defender no solo a este profesor, sino también como expresión del hartazgo de los docentes ante este tipo de situaciones y fue uno de los detonantes por los que se consiguió que la fiscalía reconociera cómo autoridad pública a los docentes, así nos lo anunció el fiscal Jefe de aquel entonces; noticia que recogió la prensa el 22 de noviembre de 2006: “El fiscal jefe […] anuncia al sindicato PIDE el endurecimiento de las penas que solicita. De falta leve como es ahora pasarían a considerarse delitos que pueden acarrear penas de prisión”.

Los docentes del centro solicitaron ayuda a todos los sindicatos, pero solo PIDE (los demás abandonaron el centro educativo donde nos citaron) permaneció firme y nos ofrecimos, sin pancartas sindicales, sin logos, para lo que fuera necesario. Convocamos la huelga, legalizamos la movilización y asistimos sin ningún distintivo para dar protagonismo exclusivo a los docentes y fue, como es sabido, un rotundo éxito.

La consejera de turno, que ejercía su labor en 2006, declaró en prensa que poner el día de la firma el mismo día de la huelga que había convocado PIDE, no era un castigo al Sindicato; sin embargo, nadie dudó, ni la prensa, ni los docentes, ni las familias…, que fue un claro intento de poner al Sindicato en una difícil tesitura. Pero los que quedaron en evidencia fueron ellos: la consejera y los sindicatos tradicionales. Al final, PIDE hizo su labor, tiró para adelante con la convocatoria de huelga y miles de docentes apoyaron la justa reivindicación. Hay que reconocer la habilidad del periodista que puso el titular a la noticia, porque en pocas palabras (“El Sindicato PIDE se movió y no salió en la foto”), consiguió el compendio más exacto de cómo funciona la manipulación más palmaria. 

No es fácil llegar a acuerdos con organizaciones que están tan ideologizada; sin embargo, con todas las diferencias, hemos conseguido entre todos (Sindicatos y Consejería de Educación) un nuevo acuerdo de “Licencias y Permisos” que mejora sustancialmente el anterior y que entrará en vigor el día 1 de septiembre de 2022 (publicado en DOE el viernes 26 de agosto). Hemos conseguido, entre otras mejoras: días remunerados por asuntos particulares, permisos para la asistencia a actividades de formación del profesorado en horario lectivo, permisos parcialmente retribuidos del personal docente no universitario, avances en la conciliación de la vida familiar y laboral, etcétera. 

En este acuerdo de mejoras laborales para los docentes de la educación pública firmado el 9 de junio de 2022, PIDE se ha movido y mucho, ha presionado y mucho; pero esta vez no han podido evitar que salgamos en la foto. Acuerdo que, además, es revisable para seguir mejorándolo.

Creo que era necesario no solo poner en valor las mejoras conseguidas para el próximo curso, sino también hacer una pequeña revisión histórica de cuán difícil resulta esquivar los continuos intentos de manipulación de aquellos que deberían emplear sus energías en conseguir mejoras para todos.

Alfredo Aranda Platero (Vicepresidente Sindicato PIDE)

27 de agosto de 2022.

viernes, 10 de junio de 2022

SOBRE LA HUELGA DEL PROFESORADO (Alfredo ARANDA PLATERO)

 El día 8 de junio se publicó en HOY una carta a a la directora firmada por Alonso Naharro, titulada 'La culpa también es nuestra'. En dicha carta se afeaba a los sindicatos la falta de unidad sindical y el ponerse medallas por las limosnas que la Administración ofrece a los docentes (acabamos de conseguir entre todos los sindicatos mejoras sustanciales en las condiciones laborales de los docentes, por tanto…). Habla, en su carta, de que solo el CSIF convocó un día de huelga y que ANPE y PIDE no la secundaron; a CCOO y UGT se le olvidó mencionarlos.

Voy a explicar, con la autoridad que me da tener en mi poder el acta de la mesa sectorial del día 5 de mayo de 2022, qué ha estado pasando en los últimos tiempos. En dicha mesa sectorial la Administración educativa sacó adelante el calendario escolar (después rectificaría) empezando las clases con alumnos el día 6 de septiembre. En la reunión referida CSIF compró los argumentos de la Administración y estuvo a favor de que las clases empezaran el día 6 de septiembre, UGT no se opuso y CCOO no se presentó a la mesa. Solo PIDE y ANPE se opusieron frontalmente a que las clases empezaran el día 6 y pedíamos el inicio el 12 septiembre (todo esto está recogido en el acta). Una vez terminada la mesa, los sindicatos que apoyaron el inicio del periodo lectivo el día 6 de septiembre se rasgaron las vestiduras y CSIF convocó un día de huelga cuyo motivo, entre otros, era que las clases lectivas empezaban el día 6 de septiembre (lo que ellos acaban de apoyar en mesa sectorial).

Finalmente, y no por ningún día de huelga, sino por otras presiones menos efectistas, la Administración convocó una mesa técnica donde afeó a varios sindicatos que dijeran en mesa que estaban a favor de comenzar el día 6 y después, en la calle, dijeran lo contrario. En esta segunda mesa, ¡ahora sí...!, todos estuvimos de acuerdo con empezar el día 12, incluida la Administración, que asumió los argumentos sindicales que se le habían hecho llegar con insistencia. Esta forma de actuar de determinas organizaciones, tomando el pelo a los docentes, tiene un nombre; pero lo dejo a la imaginación del lector, entre los que espero que se encuentre el señor Alonso Naharro.

Alfredo ARANDA PLATERO 


lunes, 23 de mayo de 2022

MAL ACUERDO DE ESTABILIZACIÓN (por Alfredo Aranda, Vicepresidente Sindicato PIDE)

 “Más vale un mal arreglo que un buen pleito”, reza un viejo dicho popular; entendiendo con ello que es mejor un acuerdo no muy bueno si con ello evitamos pleitos que pueden ser inciertos y costosos. 

Los dichos populares pocas veces se equivocan, porque están basados en la experiencia; pero, sin embargo, no sería aplicable al procedimiento de estabilización del colectivo de interinos dado que el arreglo, el acuerdo, es nefasto. El peor de los posibles. Vuelven, una vez más, a pensar en plazas y no en personas. 

El Real Decreto 270/2022, que modifica el sistema de acceso a los cuerpos docentes, por el que se da vida a este mal acuerdo se sustenta en incongruencias gruesas como no valorar la nota de oposiciones anteriores al 2012, en poner un tope a la experiencia docente y a todos los demás méritos, en convivir con un proceso de oposición ordinario y, con ello, entorpecer la solución porque una triple vía de acceso (dos extraordinarias y una ordinaria) complica extraordinariamente el proceso. Si a todo este sistema de muy dudosa eficacia le sumas incertidumbres, que más bien ya son certezas, como, por ejemplo, la que genera que un opositor pueda presentarse, por la vía de estabilización, a las 17 comunidades al mismo tiempo (libre concurrencia) aunque solo pueda obtener una plaza de aquellas que establezca en su orden de prelación, nos surgen dudas de calado que preocupan al colectivo de interinos. ¿Puede una comunidad como la nuestra gestionar 300.000 potenciales solicitudes? 

El borrador aclara aspectos como el criterio de desempate, la adjudicación tipo “concurso de traslados”; pero otros, como la gestión de las solicitudes, quedan muy difusos. 

Determinados sindicatos tradicionales vienen a protestar ahora por el incierto proceso de estabilización que trae consigo el Real Decreto modificado. Pero la hemeroteca es una afilada hélice que tritura los engaños y ficciones sindicales, y es que los sindicatos tradicionales, en 2017 ya firmaron un funesto acuerdo para la “mejora” del empleo público, por el que se pretendía estabilizar plazas pero no a los interinos que las ocupaban. En 2021 volvieron, una vez más, a pactar con el gobierno de turno un perjudicial acuerdo para reducir la temporalidad de las administraciones públicas, con el mismo resultado que anteriores acuerdos: de nuevo se pretendía estabilizar plazas y no a los funcionarios interinos. “De aquellos polvos vienen estos lodos”. Ahora, el acuerdo, por imperativo legal, en la medida que Europa presiona para acabar con la temporalidad, vuelve a ser desafortunado y, al menos, en Extremadura, no solucionará el grosor del problema. Intentan esquivar las prescripciones que marca Europa, con la connivencia de los sindicatos firmantes, con un proceso que no garantiza, en absoluto, la funcionarización del colectivo de interinos en el porcentaje necesario.

PIDE, a través de la Federación Independiente de Docentes, FID, solicitó en varias ocasiones una reunión de trabajo para negociar con el MECD y para explicarles que la educación necesita su propio proceso de consolidación de empleo, adaptada a su realidad y sin olvidarse de los interinos, porque estos son el objetivo de estabilización. Pero declinaron nuestra presencia y, curiosamente, ahora que el texto de RD está publicado en el BOE, se ponen en contacto con nosotros para confirmarnos que nos recibirán. Cita que nos negaron durante la “negociación” del texto de la modificación del Real Decreto. La razón por la que el MEyFP no ha querido hablar durante la tramitación del borrador con los sindicatos profesionales es obvia: no íbamos a tragar con una modificación de la norma tan poco afortunada.

No obstante, acudiremos a la cita de MEyFP igual que acudimos el pasado día 11 de mayo en la reunión que tuvimos que PSOE, PP y Podemos en el Congreso de los Diputados, porque tras el proceso transitorio, en 2025, hay que establecer un sistema de acceso definitivo que no perjudique al colectivo de interinos.


jueves, 12 de mayo de 2022

"Descomisionados" (por ALFREDO ARANDA, Vicepresidente Sindicato PIDE)

 O la Consejería de Educación deja de recortar comisiones de servicio o convierte plantilla funcional en orgánica.

 Sin negociar. Sin compensar. Sin, ni siquiera, avisar previamente. Así impuso la Consejería de Educación la drástica reducción de las comisiones de servicio de carácter general, exigiendo unas condiciones leoninas que impedirán que un gran número de docentes tenga acceso a este tipo de comisión de servicio. 

El tener que acreditar una permanencia ininterrumpida en el puesto de destino definitivo desde el 1 de septiembre de 2020 hasta el 31 de agosto de 2022, por imposición unilateral de la Consejería de Educación, para poder tener acceso a las comisiones generales, es una condición muy difícil de cumplir y terminará no solo por impedir que muchos docentes puedan solicitarlas, sino que también todos los que actualmente están ocupando una comisión de este tipo no puedan renovarla, danto al traste, de esta manera, con la conciliación de la vida familiar y laboral de los docentes excluidos.

Esto es muy grave porque no hay compensación, al menos de momento. Una de dos: o la Consejería de Educación deja de recortar comisiones de servicio o convierte plantilla funcional en orgánica, para que así los docentes puedan tener la oportunidad de acercarse a su lugar de residencia a través del concurso de traslados; dado que un docente no pide una comisión de servicio por capricho, sino que lo hace por necesidad. No se puede «jugar» con la necesidad de la personas, no se las puede empujar al precipicio y abandonar a su suerte. Un político, una política, no puede hacer eso, porque las comisiones de servicio, a falta de plantilla orgánica suficiente para poder concursar con posibilidades, son un alivio para infinidad de casuísticas personales y, por tanto, la Consejería de Educación debe tener la empatía y la humanidad suficientes para comprender que con esta decisión está haciendo un daño gratuito a los docentes. 

No acertamos a comprender el interés de la consejera en empeorar nuestras condiciones laborales y en alimentar esa desafección que parece tener con los docentes, esa obsesión en presentarse como la «ultraliberal» Margaret Thatcher española, adoptando aquello de «No soy una política de consenso. Soy una política de convicciones». No se da cuenta de que la intransigencia termina siendo la tumba política de quien la ejerce. 

Siempre la negativa como forma de proceder: negarse a actualizar los sueldos de los docentes extremeños, de los peor pagados de España; negarse a debatir sobre la carrera profesional docente; negarse a negociar el calendario escolar, ninguneando a los sindicatos; negarse a negociar los currículos de desarrollo autonómico de la LOMLOE; negarse a dar los mismos días de asuntos propios remunerados que ya disfrutan el resto de los sectores funcionariales de la Junta de Extremadura… La lista es larga.

Si alguien en el gobierno de Extremadura no hace algo por parar este sinsentido, vamos a llegar a un punto de no retorno. Nos pondrá a los sindicatos en la tesitura de tener que romper total y definitivamente las relaciones con la Administración Educativa y emprender acciones como las de dejar de ir a las mesas técnicas y sectoriales que se están convirtiendo en la antítesis de lo que deberían ser. 

Desde PIDE mantenemos la convicción intacta de que la negociación, si hay voluntad de llegar a acuerdos, es una herramienta para avanzar en conquistas sociales. Siempre ha sido así, pero la Consejería parece sentirse, últimamente, más cómoda imponiendo que negociando. Aún podemos tender puentes, podemos encontrar espacios de entendimiento con las autoridades educativa, por el bien de los docentes que trabajan en Extremadura. No hay tiempo que perder, pongámonos manos a la obra.

Alfredo Aranda.  Vicepresidente Sindicato PIDE.


lunes, 28 de marzo de 2022

La educación pública es vulnerable

 La educación pública es vulnerable

La educación pública es vulnerable. Vulnerable a los poderes fácticos que entienden la educación como un negocio. Vulnerable a las ideologías de las plegarias y de la exaltación. Vulnerable a los dirigentes políticos que traicionan sus principios y se venden a espurios intereses. Vulnerable a los que, desde la atalaya de sus ministerios y consejerías, desmantelan la enseñanza pública con deshonestos gestos autócratas que nos desvelan que los caudillos y las caudillas también existen en democracia. Vulnerable a las organizaciones sindicales que ondean sus pancartas por simple conveniencia y que, después, se esfuman mientras las fauces de afilados colmillos aún no ha terminado de engullir su presa. Vulnerable a una parte de la sociedad que ha olvidado, con ayuda de aquellos que mueven los hilos en la sombra, que sus hijos merecen una formación libre de adoctrinamientos.

La educación pública es vulnerable; pero su poder es inmenso e incomparable porque compensa desigualdades sociales, porque es universal, porque es laica, porque es de todos. La educación pública es un pilar sólido donde asentar a una sociedad libre, crítica, despojada de credos y supersticiones.

Es preciso que el gobierno de Extremadura se deshaga de las ataduras que lo mantienen encorsetado en una ambigüedad discursiva que lleva a que sus principios estén lastimosamente secuestrados. Y que defienda a la enseñanza pública y no la agreda como hace con dolorosa frecuencia, sacrificando centros públicos como ofrenda no sabemos a qué supremo poder o todopoderoso tótem. Y que no actúe como aquella madrileña endiosada, que con un falso misticismo en la mirada perdida en lontananza, como una ficticia virgen de pega, que no duraría ni un segundo en un trabajo donde tuviera que demostrar alguna destreza, destroza la educación pública madrileña bajo el sorprendente aplauso de muchos de los que sufren, en la propia carne de sus hijos, el quebranto, la pérdida de los más básicos derechos fundamentales. 

En la comunidad madrileña se entreteje una urdimbre maquiavélica en la que la educación pública queda atrapada; y sin nocturnidad y con alevosía, van libando su jugo hasta secarla. 

El gobierno extremeño debería mirar hacia la comunidad madrileña pero para hacer exactamente lo contrario; es decir, defender, con toda la fuerza de la razón, a la educación pública de sus enemigos, algunos de los cuales militan en sus propias filas. 

En Extremadura se suprimen unidades y se cierran centros públicos, para así proteger los conciertos. Lo que demuestra el nulo compromiso de la consejera con la educación pública y, por ende, manifiesta con rotunda claridad que sus principios ideológicos no son los del partido que representa, porque jamás podrán germinar en el arenoso sustrato de un pensamiento cada vez más alejado de la vocación de servicio público; y que, ahora, tras las afrentas cometidas contra la educación de todos, muestra la verdadera naturaleza ideológica del ser que la habita, la savia deontológica hostil hacia la propia idiosincrasia del partido que la ampara y que le corre por las venas colonizándola por completo.

Es inexplicable que se condene a los alumnos del CEIP Juan XXIII, de Mérida, a la dispersión, a la diáspora, al exilio... Otra solución es posible, pero la consejera no escucha. Ya ha mordido a su presa y cuanto más quieres arrebatársela con más fuerza la muerde y no la soltará fácilmente, salvo que alguien con más poder que ella la detenga. 


Alfredo Aranda Platero

Vicepresidente del Sindicato del Profesorado Extremeño 


sábado, 12 de marzo de 2022

🗞📰 Alfredo Aranda Platero (Vicepresidente de PIDE): "Liquidar a la educación pública"

El día 7 de febrero de 2022 se nos emplazó a las organizaciones sindicales a una reunión virtual informativa que tendría lugar al día siguiente, cuyo orden del día era la «modificación de la plantilla orgánica publicada». No podíamos imaginar que esa modificación suponía la liquidación de un centro educativo público, el ‘Juan XXIII’ de Mérida. Le faltó tiempo al alcalde de Mérida para proponer qué uso deberían tener las instalaciones del CEIP una vez desocupado de sus legítimos inquilinos, planteamiento que a la Consejera de Educación, también con sorprendente rapidez, le pareció una excelente idea. Todo parece formar parte de una hoja de ruta, iniciada hace tiempo, encaminada a cerrar el CEIP Juan XXIII. Lo tenían sentenciado hace tiempo. El día 8 de febrero lo único que hicieron fue comunicarnos la sentencia.
La Consejera de Educación para mayor abundamiento del latrocinio cometido considera que desalojar el centro educativo de sus alumnos es darles una nueva oportunidad. Palabras vacías de contenido y de una suprema miopía social y educativa que le impide ver el grave alcance de sus decisiones, porque lo que está haciendo es alimentar a los centros concertados colindantes para que estos aumenten su matrícula; de hecho, presuntamente, un inspector está sugiriendo a los progenitores que escolaricen a sus alumnos el curso próximo en los centros concertados, no sabemos si esta «presión» la ejerce por iniciativa propia o por mandato divino. Todo un plan estratégico para dar un golpe de gracia a un centro público en beneficio de los centros concertados cercarnos. Nuestra Consejera parece más una infiltrada de Isabel Díaz Ayuso en el gobierno de la Junta de Extremadura, que una verdadera progresista interesada en la protección de la Educación Pública.

"La Consejera debería saber que la Educación Pública es integradora y compensadora de desigualdades y que, además, es verdaderamente gratuita".

La Consejera debería saber que la Educación Pública es integradora y compensadora de desigualdades y que, además, es verdaderamente gratuita, sin las cuotas ‘voluntarias’ de los centros privado-concertados. El CEIP Juan XXIII garantiza la igualdad de oportunidades a unos discentes que están integrados en su centro y con sus docentes, de tal forma que el centro, y así lo reconocen los padres y las madres, es un lugar donde sus hijos aprenden no solo los contenidos curriculares, sino también a ser personas empáticas y socializadas.
La LOMLOE dice que «la educación pública constituye el eje vertebrador del sistema educativo», y que las Administraciones educativas garantizarán el derecho a la educación «mediante una oferta suficiente de plazas públicas». También dice de forma taxativa que «Las Administraciones educativas promoverán un incremento progresivo de puestos escolares en la red de centros de titularidad pública». A la luz de lo que dice la LOMLOE y atendiendo a los posicionamientos ideológicos del partido que representa, la Consejera debería mantener abierto el CEIP Juan XXIII y extinguir los conciertos educativos, claramente incensarios, de los centros privados cercanos. Debería, también, convocar la Comisión Regional para la actualización de la Red de Centros de Extremadura (que no se reúne desde 2014).
No obstante, PIDE le ha propuesto a la Consejera una solución educativa y social. Un nuevo proyecto donde sitúe al CEIP Juan XXIII en el centro del barrio, un lugar donde se concite a toda la comunidad educativa entorno al mismo «sueño»: convertir el centro educativo en lo que la barriada necesita. Un proyecto de Comunidades de Aprendizaje que integre en el centro las enseñanzas de infantil, primaria, 1º y 2º de Secundaria y un Aula de adultos adscrita al CEPA Legión V.
Una solución que ya ha funcionado en Castilla–La Mancha, en el CEIP La Paz de Albacete. Un centro de características similares al CEIP Juan XXIII de Mérida y ubicado en una zona con casuísticas equivalentes. Un centro que pasó de tener 40 alumnos a 250, que se convirtió en el centro neurálgico del barrio y que, además, es ganador de varios premios a su labor educativa.
Veremos qué dice la Consejera de Educación, si es que dice algo, con respecto a la propuesta de PIDE. Atentos.

*Vicepresidente del sindicato PIDE

jueves, 10 de febrero de 2022

Salvemos a la educación pública (Alfredo Aranda Platero)

 La ideología cuando no se cuida, como las baterías que se sulfatan por tener nivel bajo del electrolito, se atrofia. Las facciones ideológicas se van desvaneciendo hasta transmutar la fisonomía del rostro ideológico en una simple careta que detrás no esconde nada; ya, ni siquiera, la faz primigenia. 

No se trata de actuar con embriaguez ideológica, ni, como decía Agustín de Hipona con «la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano». Se trata de ser consecuente con la idiosincrasia propia, con la doctrina fundacional, que nos repiten como un mantra y que termina siendo, en realidad, un adorno programático.

En comunidades de gobiernos conservadores, como Madrid, están aboliendo, con rapidez, la educación pública. Y lo hacen abiertamente, sin esconderse. En esta comunidad hay ya más educación concertada que pública, y la pública que queda, en su mayoría, es de gestión privada. El gobierno de Madrid es consecuente con su ideología. Promocionan la educación privada ofreciendo suelo para que construyan centros privados y después los conciertan, así el modelo educativo público se va agotando. No creen en lo público y lo ejecutan, lo decapitan con una afilada guillotina doctrinal y con vocación evangelizadora. 

En comunidades de gobiernos progresistas, como Extremadura, podrían actuar, en lo referente a la educación pública, siendo fiel a su ideología y proteger, por ende, a la educación pública (como Madrid hace con la privada-concertada); pero, sin embargo, no lo hacen. Mantienen conciertos innecesarios a costa de cerrar unidades en centros públicos, o liquidan, directamente, centros públicos completos como, por ejemplo, el CEIP Juan XXIII de Mérida, que cesa su actividad de enseñanza pública para el próximo curso por decisión de la Consejería. 

En Extremadura la red pública puede asumir las necesidades de escolarización de todas las localidades y, por consiguiente, el cese de los conciertos estaría perfectamente justificado. Esta realidad de meridiana claridad podrá no gustarle a muchas personas que quieren mantener los conciertos a toda costa; pero no podrán decir que no es verdad. Lo datos no mienten. 

En Madrid, sin ninguna justificación, se cargan la enseñanza pública construyendo centros privados para concertarlos después; arrinconado, así, a la educación pública. En Extremadura, con los datos de escolarización a favor para cesar los conciertos, los mantienen perjudicando a la educación que es patrimonio de todos: la pública. «Entre todos la mataron y ella sola se murió».

Las dos ideologías parecen aunar esfuerzos para ir socavando la única educación que garantiza la igualdad de oportunidades: la pública. La educación de todos. Que aquellos que llevan como bandera la ideología conservadora quieran destruir lo público es normal, está en su naturaleza; pero que lo hagan aquellos que dicen sostenerse en pilares progresistas, no tiene explicación alguna que no protejan, sin ambages, el bien común de lo púbico. 

La educación pública es igualitaria, democrática, inclusiva y verdaderamente gratuita, sin las cuotas «voluntarias» que se pagan en la escuela concertada (si no las pagas te excluyen de actividades) que según el estudio de CICAE y CEAPA, publicado en octubre de 2021, oscila entre 84 y 202 euros al mes. Al final, las familias terminan pagando. La escuela concertada recibe dinero público y no pueden cobrar nada por sus servicios. Un fraude que la administración conoce y permite.

El sistema de conciertos en la educación se estableció en 1985, bajo las prescripciones de la LODE, para poder dar respuesta a las necesidades de escolarización en aquel momento. Es decir, que los centros concertados escolarizaban el excedente de alumnos que no podía asumir la educación pública; por tanto, lo concertado era subsidiario de lo público. Una vez que la red pública aumentara, los conciertos dejarían de ser necesarios. Pero no fue así. Después de 37 años hay comunidades en las que la educación concertada se está cargando, literalmente, a la pública. Lo que constituye una verdadera anomalía democrática, dado que de no haber existido la dictadura franquista, que sumió en las tinieblas a España durante 40 años, la red pública se hubiera ido ampliando y modernizando para no ser necesario los conciertos que se implantaron a partir de la LODE y, hoy día, dichos conciertos no existirían o serían residuales y solo la educación pública (gratuita) o la privada (pagada por las familias) serían las únicas entre las que se podría elegir, cumpliendo con aquello de la libertad de enseñanza que promulga la Constitución. No olvidemos que la Carta Magna (1978) cuando habla de libertad de enseñanza no se refiere a la concertada, por la simple razón de que cuando se redactó la norma los centros concertados no existían.

¿Y los sindicatos tradicionales qué piensan de este tema? Poco que decir. Protestan como medida de maquillaje, para parecer que les importa; después, siguen a lo suyo y lo dejan pasar. Unos, porque tienen intereses sindicales en la concertada y se ponen de perfil; otros, porque su posicionamiento ideológico les impide pedir el cese inmediato de los conciertos innecesarios. 

PIDE seguirá diciendo, a voz en grito, que en la actual coyuntura los conciertos educativos sobran, no son necesarios, que la pública va primero y que seguiremos luchado por ella hasta el último aliento. 

*Vicepresidente de PIDE


lunes, 10 de enero de 2022

INCIERTO PROCESO DE ESTABILIZACIÓN DE LOS INTERINOS (J.M.CHAPADO y ALFREDO ARANDA, Presidente y Vicepresidente Sindicato PIDE)

Intentar explicar lo inexplicable, no parece tarea sencilla; pues, a todas luces, inexplicable es que las expectativas creadas con el proceso de estabilización del colectivo de interinos docentes queden disipadas, de forma implacable, con la modificación del Real Decreto 276/2007 que regula el sistema de acceso a la función pública docente, cuyo borrador –ya vamos por el tercero– más bien parece una norma encaminada a que desaparezcan las plazas objeto de la polémica para que Europa deje de tocar las vergüenzas a España, que una solución a la precariedad laboral de los funcionarios docentes interinos. Este modelo no es el nuestro, no es el que verdaderamente beneficia a los funcionarios de interinos, el MEyFP lo está imponiendo con la colaboración necesaria de los sindicatos de siempre. Pretenden estabilizar plazas y no personas, cuando debería ser al contrario.

El borrador establece dos vías de acceso (sólo se puede optar por una de ellas): concurso-oposición y concurso. 

  Al concurso-oposición podrá acceder cualquier opositor. La fase de oposición es el 60% de la puntuación final. Se elimina de la primera parte el práctico, pero no de todas las especialidades (aún no sabemos de qué especialidades se elimina) y la segunda parte de la prueba consistirá en la exposición de una unidad didáctica. Los exámenes no son eliminatorios; pero, al menos, hay que obtener un 5 de media para acceder a la fase de concurso (el 40% de la puntuación final).

El concurso de méritos está reservado para los opositores que tengan 5 años, o más, de experiencia docente, aunque jurídicamente deberían ser tres años de antigüedad al estar regulado así por la normativa laboral nacional y la directiva europea incumplida. El máximo del apartado de experiencia será de 10 años, no valorándose el resto de años trabajados. Para esta opción se reservan las plazas estructurales autorizadas por el Ministerio de Hacienda.  

 La “solución” plasmada en este borrador no respeta la Directiva 1999/70, ni las sentencias de 19 de marzo de 2020, ni la de 3 de junio de 2021 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), por lo que el proceso puede judicializarse con la consiguiente inseguridad jurídica para todos los opositores. No existe ningún informe jurídico, que sepamos, de la abogacía del Estado que respalde el documento.

Según el actual borrador cualquier interino podrá optar por presentarse a cualquier comunidad para conseguir una plaza por la vía del concurso de méritos. Lo que podría provocar que las plazas de Extremadura se las llevaran interinos de otras comunidades que decidiesen presentar méritos en nuestra comunidad para participar en esta forma de acceso. El borrador de la modificación del Real Decreto no da ninguna salida a esta situación, como tampoco aclara qué pasará en el caso de empate entre interinos que concurran al proceso de estabilización. Todos estos aspectos, y muchos otros, quedan en el aire. 

Para muchos interinos, según se infiere de la lectura del texto-borrador del Real Decreto, será más fácil conseguir la plaza si optan por el concurso oposición que si se decantan por la vía del concurso (sin oposición). La mayoría de los interinos extremeños no se beneficiarán de este sistema, como no haya un cambio radical en el documento que finalmente se publique en el BOE que contemple, verdaderamente, la casuística específica de un colectivo al que se lleva hostigando durante años de forma constante tanto por las autoridades educativas como por los sindicatos subvencionados. Con la redacción actual del borrador sólo un 10% de los interinos docentes podrán estabilizar sus puestos de trabajo por la vía del concurso de méritos. En muchas especialidades no tendrán ni siquiera esa opción si no son objeto de convocatoria.

"Lo deseable es que el Ministerio de Educación diseñara un sistema que beneficiara a todos"

Lo que parece claro es que los realmente beneficiados serán los enchufados a dedo en las empresas y fundaciones públicas que serán fijos con este proceso de estabilización al aplicárseles la misma normativa, y no poder optar nadie, salvo ellos, a las plazas que ocupan.

Y toda esta farsa se articula con la aquiescencia de los sindicatos tradicionales, que se limitan a mirar desde lejos y a soltar en los medios, de vez en cuando, espurios argumentos con total impunidad e inmunidad por estar al socaire del monopolio sindical que ejercen por decreto. 

Los que tenemos memoria recordamos que el tripartito sindical traicionó una vez más a los trabajadores, en este caso a los funcionarios interinos docentes, el 29 de marzo de 2017 al firmar un acuerdo para estabilizar plazas, pero no a los interinos que las ocupaban. El 5 de julio de 2021 volvieron a hacer lo mismo, pactando con el exministro de Administraciones Públicas, un «remake» del desastroso acuerdo de 2017 con el mismo fin: estabilizar las plazas pero no a los interinos. 

Lo deseable es que los responsables del Ministerio de Educación hicieran lo correcto diseñando un sistema que beneficie a todos, sin excepción, a lo largo del tiempo, estableciendo un orden de prelación donde la experiencia tenga un peso determinante y el resto de méritos ocupen también un espacio necesario; permitiendo, con ello, estabilizar a los actuales y futuros interinos sin la pérdida de su puesto de trabajo; pero ya sabemos, tristemente, que «Quod natura non dat, Salmantica non præstat» y primarán otros intereses ajenos al bien común.

*Presidente y Vicepresidente de PIDE

jueves, 9 de diciembre de 2021

LA DIGNIDAD ( Alfredo Aranda Platero)

Una directora desolada, tras su dimisión junto con el resto de miembros del equipo directivo por desavenencias con la administración educativa, permanece erguida ante padres, madres y docentes de su centro educativo que, concentrados frente al colegio, le presentan sus respetos en forma de aplausos. Es, para mí, la viva imagen de la dignidad. Ocurrió en una concentración, convocada por la AMPA del CEIP Giner de los Ríos de Mérida, el 26 de noviembre de 2021 a las 8.50 de una fría mañana del pasado mes de noviembre. Y siguen las protestas.  

El “crimen” del que se acusa a la directora es el de luchar, con uñas y dientes, para que el centro cuente con los recursos personales necesarios para atender a la diversidad de sus alumnos. Esa diversidad de la que hacen bandera nuestros dirigentes educativos y que, a la hora de la verdad, queda disipada por la implacable realidad de los hechos.

La administración aceptó su dimisión de manera fulminante, sin dialogar –en el sentido noble de la palabra– con ella y con el resto del equipo para llegar a un punto de encuentro. La autoridad educativa justificó el recorte del profesor de audición y lenguaje por criterios técnicos. Criterios técnicos que, cuando es necesario, no se aplican a la educación concertada para evitar recortes y así autorizar ratios a la carta para la educación privada subvencionada. Todo un alarde de falta de equidad. Aquí vendría al pelo aquello de "Éstos son mis principios, y si no les gustan (a la concertada), tengo otros”. 

 Desde la consejería también se declaró, textualmente, que “Los apoyos educativos del resto de la plantilla no se están utilizando en favor de los alumnos que los pudieran necesitar”, como dando a entender que el centro dispone de los recursos necesarios para atender, y no lo hacen, a los alumnos con necesidades educativas especiales. Lo que supone un ataque gratuito y sin fundamento al buen hacer del centro educativo. Los alumnos con NEE reciben apoyo específico de los docentes de AL o PT y no apoyo ordinario del resto de profesores, que sí ofrecen ese apoyo a los alumnos que no han sido diagnosticados con un tipo de necesidad específica que requiere de la intervención de especialistas.

Con la dimisión el equipo directivo asume un perjuicio propio en favor del centro y de los alumnos. A eso se le llama tener honestidad, tener principios…; en una palabra, tener dignidad. Así se vive mejor, con la conciencia limpia. Por eso los aplausos y los vítores que recibió la directora dimitida como homenaje de la comunidad educativa del centro. 

 Parece que los rebeldes, los inconformistas, los críticos…, que se enfrentan y que exponen públicamente, si es necesario, sus discrepancias con las decisiones del poder establecido son purgados como enemigos desleales, en vez de ser considerados defensores de los derechos de los ciudadanos y, por tanto, respetados y escuchados. En el caso que nos ocupa, se defendía el derecho que tienen los alumnos con especiales necesidades de disponer de los apoyos indispensables para compensar sus problemas.

Todo muy poco edificante, por mucho que estemos acostumbrados ya a las decisiones sumarias de la administración (gestionada por cualquier color político, da igual) que, en un alarde de demostrar quién manda, atesora en sus anales todo un catálogo de desafueros. 

 También podríamos hablar de expedientes abiertos a docentes con acusaciones vagas por enfrentarse a quien no debe o aquellos menospreciados y ninguneados por protestar por la “expropiación” de parte del patio del recreo de su centro para hacer una sala de musculación. Casos se acumulan, con el paso de los años, en cantidades enciclopédicas. Todo queda, siempre, en el barbecho baldío del ninguneo a las reivindicaciones. Todo cae en el pozo sin fondo del olvido en el que se pierden solicitudes, demandas, reclamaciones y derechos. Aquello de la justicia social, de que el ciudadano de a pie cuenta, se ha convertido ya en una fabulación infantil, en una absurda quimera que queda disipada por la promiscuidad política que desmitifica, sin posibilidad de redención, aquella mentira de que la democracia es un “Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes”. Pero esto será materia para otra reflexión. 

 Espero que no haya ninguna lista negra de insurrectos, inconformistas e indóciles, pero no me extrañaría dada la deriva de arbitrariedad opresiva e intransigente en la que está cayendo la política con frecuencia, que bien pudiera haber servido de inspiración a Eric Arthur Blair (George Orwell) para alguna de sus novelas distópicas. De existir dicha lista yo estaría en ella, sin duda, y me comprometo a seguir haciendo méritos para escalar hacia los primeros puestos.

*Vicepresidente de PIDE

miércoles, 10 de noviembre de 2021

MATAR A LA FILOSOFÍA (Alfredo Aranda Platero)

La filosofía debería ser una asignatura obligatoria desde la educación primaria; pero, sin embargo, la LOMLOE la confina solo al bachillerato, quitándola de la educación secundaria. El actual ejecutivo parecía demostrar cierta sensibilidad con respecto a esta disciplina; no obstante, al final (no sabemos con qué propósito) ha decidido limitarla, incumpliendo con ello el acuerdo al que llegó la Comisión de Educación del Congreso en 2018 de mantener en la ESO, al menos, la ética.

                                                                                                                            

La filosofía desarrolla el pensamiento crítico, la reflexión sin diques; es como el eslabón que conecta todos los saberes y que ofrece, además, al alumno una mirada propia sobre los posicionamientos éticos y morales que dimanan del conocimiento humano más puro, lo que no parece ser del gusto de los poderes fácticos que deciden cómo tenemos que vivir y qué tenemos que pensar.

 

El desarrollo del pensamiento crítico evita que la ignorancia, que abre la puerta a la manipulación de aquellos que ostentan el poder económico, político –en todas sus vertientes ideológicas–, social, informativo... no se extienda, como un virus en una guardería, por la mente de nuestros jóvenes estudiantes para que estos puedan tener herramientas que los protejan con solidez de la contaminación de la mentira, del engaño, del odio…, que campan a sus anchas por todas las esquinas y que están contaminando a la sociedad hasta la náusea, para regocijo de perversos personajes deseosos de mentes solubles que transijan fácilmente con las imposiciones y asuman, sin resistencia, la realidad que les ofrecen, por muy siniestra e injusta que esta sea.

 

Todas las asignaturas del ámbito de las humanidades y del entorno científico son de una necesidad incuestionable y deberían tener presencia suficiente en los horarios de todas las etapas, sin olvidarnos, por supuesto, de las enseñanzas artísticas en sus diferentes expresiones y de la educación física, tan necesarias para la formación integral del alumno. Lo que sobra, claramente, es la «asignatura» de religión, que debería desaparecer de los centros educativos y ubicarse en centros parroquiales o edificios consagrados (España es un país aconfesional y, por tanto, la libertad de culto hay que ejercerla en el ámbito privado). El espacio que la religión ocupa en el horario debería ser destinado a la filosofía.

 

Creo que hasta aquí estaremos todos de acuerdo o, al menos, la mayoría. Lo que es del todo incomprensible es la razón por la que aquellos que tienen en su mano dotar de sensatez a los horarios docentes, prefieran seguir fustigando a determinadas asignaturas en favor de la enseñanza de catecismos, credos y evangelios, como si instruir a los alumnos en las prescripciones religiosas fuera una obligación de las aulas en una sociedad aconfesional.

 

El conocimiento filosófico y la práctica artística constituyen un potentísimo binomio amplificador de las capacidades intelectuales, que incide de forma determinante en el éxito de todas las asignaturas y, por tanto, de una formación sólida de los alumnos. Los pedagogos que asesoran al Ministerio de Educación (da igual la ideología de turno que ocupe sus despachos) no parecen conocer esta realidad y no es de extrañar porque muchos ellos ya han demostrado, sobradamente, su inutilidad y desconocimiento para entender la importancia de las materias científicas y humanistas, así como la realidad de las aulas. Es, precisamente, una formación integral y activa lo que llevará al alumno no solo al aprendizaje de contenidos, sino también al conocimiento de sí mismo para desenvolverse con autonomía y espíritu crítico. Un alumno así formado será un adulto con poder sobre sí mismo, poco amigo de servidumbres y obediencias.

 

Alfredo  Aranda Platero

Vicepresidente de PIDE