martes, 8 de junio de 2021

EDUCACIÓN PÚBLICA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD (Alfredo Aranda Platero)

Educación pública, patrimonio de la humanidad

 


La UNESCO (organismo especializado de la ONU en educación, ciencia y cultura) cataloga la educación pública como fundamento del estado de derecho. La describe como “un bien mundial que debe protegerse para evitar una catástrofe generacional” y considera que la educación debe ser “un bien público y una responsabilidad colectiva”.

En Europa la educación concertada prácticamente no existe y la privada es residual. En España, voy a ser muy gráfico, la educación concertada existe porque existió una dictadura que duró cuarenta añosque dio un golpe letal a la evolución social y económica del país, sumiéndolo en un estado catatónico involutivo que frenó, en seco, la transformación que toda sociedad necesita para ir acorde con los tiempos. 

 En lo tocante a la educación la dictadura fue también catastrófica; el sistema educativo se transformó en autoritario, doctrinal, sexista, ultracatólico, reaccionario y cerrado. Durante el franquismo la red de escuelas era muy pobre y no se construían colegios suficientes para poder escolarizar a todos los niños. Una vez que se pudo desenterrar la democracia y arrebatársela de las garras de la tiranía de la dictadura, nos encontramos con un país roto, atrasado, con deficiencias severas en todos los sectores. Cuando salimos de esas tinieblas, ya con la democracia recuperada, la demanda de escolarización aumentó de forma extraordinaria (periodo 1977-1985) y no podía ser asumida por la insuficiente red de escuelas que existía en ese momento, y se decidió concertar unidades con la escuela privada (a partir de 1985 se extendieron los conciertos) mientras se construían los centros públicos necesarios que no se edificaron durante la dictadura franquista; pero, al final, lo que nació como una solución transitoria se ha convertido en un problema que, parece, nadie se atreve a abordar.  

 De no haber existido la dictadura la red pública de centros hubiera seguido avanzando y adaptándose a la demanda de cada momento, por lo que no hubiera sido necesario concertar unidades con la educación privada y hoy día los conciertos educativos no existirían o serían anecdóticos, como en el resto de Europa.

Siempre que tienen ocasión, los representantes sindicales de la privada-concertada, afean a PIDE su lucha a favor de la educación pública; en sus prédicas, siempre con un tufo de beatífico resplandor, la debilidad argumental de sus postulados suele ser lo más destacable.  

 Los fervorosos defensores de la educación concertada sostienen que no solo la educación pública garantiza la igualdad de oportunidades; pero, como siempre, la realidad es tozuda y es un hecho incontrovertible que la educación pública es la única que llega a todos los rincones, mientras que la privada-concertada se establece solo en núcleos urbanos grandes, donde hay negocio. La diferencia abismal entre pública y privada-concertada, reside en que la pública tiene alumnos y la concertada, clientes. Y no pueden evitarlo, pues quien ve la educación como un negocio la trata como tal.  

 Una falacia más, producto de la ignorancia, es acusarnos de pretender el despido de los docentes de la concertada. Es evidente que desconocen las propuestas del Sindicato del Profesorado Extremeño, PIDE. Resumo una brevemente, con la íntima esperanza de que los partidarios de la privada-concertada la entiendan: PIDE presentó en la Asamblea de Extremadura una propuesta de impulso que pretendía que los colegios concertados se vayan convirtiendo en públicos (sin despedir a nadie) cubriendo las plazas de jubilación, u otras que se produjeran, por funcionarios de la pública. En determinado periodo de años se solucionaría el problema sin despedir a nadie: la educación concertada se transformaría en educación pública (en un determinado periodo  dichos centros pasarían a titularidad pública). Lo centros concertados que no quieran esta transformación, pasarían a ser exclusivamente privados sosteniéndose exclusivamente con la cuota de los padres.   

 Esta propuesta de PIDE es muy garantista y no habría despidos, por lo que los docentes de la concertada estarían encantados; pero, claro, el sindicato que defiende este señor se quedaría si nada que representar y, por tanto, sin ser necesario.

Las ocurrencias no terminan ahí, dado que sin pudor alguno, los sindicalistas devotos de los conciertos, piden que homologuen las condiciones laborales y salariales de la enseñanza privada-concertada con la Enseñanza Pública. Y añade que: “A igual trabajo, igual salario”. Pero se olvidan, claro, de pedir también la igualdad en la forma de acceso al puesto de trabajo, que en la educación pública respeta los principios de igualdad, mérito y capacidad, y en la educación concertada respeta el principio predemocráctico del enchufe. 

 Es muy difícil recomponer una estructura educativa donde lo público sea lo primero y lo concertado, de ser estrictamente necesario, subsidiario. Y es difícil porque el gobierno de turno, este y el anterior, parecen desconocer, realmente, la importancia de lo público; tal es el peso del residuo tóxico de la contaminación que dejan aquellos que quieren mercantilizar la educación y convertirla en algo con lo que ganar dinero. Es desolador ver, cómo hasta los partidos políticos cuyos principios ideológicos, en teoría, están por la defensa de lo público, se arrodillan, sumisos y obedientes, ante los lobbies que quieren convertir la educación en un negocio. 

jueves, 20 de mayo de 2021

GRACIAS A LA PÚBLICA (QUE NOS HA DADO TANTO) por Alfredo Aranda Platero (Vicepresidente Sindicato PIDE)

La Educación Pública es un modelo de educación no ideologizado, inclusivo, garante de la igualdad de derechos y oportunidades y, además, verdaderamente gratuito. Es del todo imprescindible para una sociedad que necesita pilares sólidos en los que asentarse, donde el conocimiento y los valores alejados de la mercantilización se abran paso para generar ciudadanos empáticos y genuinos, libres de las ataduras de las ideologías y las creencias que siempre han subyugado a los ciudadanos buscado caminos para someterlos a sus preceptos interesados.

La Institución Libre de Enseñanza implementó dichos valores durante el medio siglo de su existencia, hasta que la dictadura franquista convirtió las aulas en espacios oscuros donde la letra empezó a entrar con sangre. Se pasó de una educación libre, igualitaria, emocional, de contenidos vividos y vívidos, de la letra con amor entra, a una educación desoladora donde el castigo duro, incluido el físico, adquirió el marchamo de pedagogía de vanguardia.

Thank you for watching

Hace ya mucho tiempo que salimos, por fortuna, de esa ciénaga de tiranía en la que el tiempo y el espacio quedaron varados y sometidos al abyecto totalitarismo, que durante 4 décadas, tras la depuración de docentes no adeptos al régimen y sustituirlos por otros fieles al nacional-catolicismo, trasformó las escuelas en lugares sombríos donde la pedagogía basada en la disciplina, en la autoridad y en la obediencia, sustituyó a la pedagogía abierta, activa y cooperativa que la ILE había implementado.

En 1975, tras el final del franquismo, la sociedad empezó a sacudirse la infamia del tiempo sombrío de aquel entonces y la escuela empezó a resurgir de sus cenizas(los centros públicos actuales son un buen ejemplo de ello) y recuperaron, poco a poco, los ideales de aquella propuesta libre de enseñanza, asumiendo muchos de sus objetivos y criterios pedagógicos.  

 La sociedad que prima lo público es más justa, más equilibrada y más equitativa, porque lo público es de todos y no discrimina a nadie, independientemente de las peculiaridades cognitivas y sociales del individuo; así, por ejemplo, en la pública nos encontramos con un aula abierta donde la diversidad del alumnado es una de sus riquezas principales. En su momento, los datos extraídos del informe PISA no dejaban lugar a dudas: lo único que hace mejor la escuela privada-concertada que la pública, es seleccionar a su alumnado, lo que no redunda en absoluto en mejores resultados académicos, más bien al contrario.

La selección del alumnado que la privada-concertada hace no solo la aleja de la sociedad real, sino también de los progenitores que cada vez con más frecuencia prefieren una educación pública que aúna calidad y diversidad, para que sus hijos se desarrollen en un ambiente de inclusión y aceptación del diferente, como legado para un futuro de adultos comprometidos con la sociedad entendida como un lugar común de convivencia. 

 La educación pública, al menos en Extremadura, puede asumir las necesidades de escolarización sin necesidad de conciertos; de hecho, los conciertos nacieron con el propósito de asumir la escolarización de los alumnos que no pudiera absorber la escuela pública.

En 1985 la red pública tuvo que concertar de forma masiva unidades con la privada para poder acaparar la demanda de plazas escolares (para revertir la masificación de las aulas que se produjo en el periodo 1977-1985), con el compromiso de que una vez que se construyeran los centros públicos necesarios, la subvenciones a la privada se retirarían. La red de centros públicos era escasa tras los 40 años de oscuridad a las que nos sometió el franquismo, la solución de concertar fue algo coyuntural, pero que al final se ha convertido en un problema endémico que perjudica seriamente a la educación pública.

Todos miran para otra parte; incluidos los partidos de izquierda que, supuestamente, defienden lo público, y los sindicatos tradicionales que, mientras adulan, como expertos fariseos, a la escuela pública, se sientan en la mesa de negociación de la concertada para protegerla.

La educación pública permanecerá, aunque haya poderes fácticos que quieran convertir la educación en un negocio y, con ello, desnaturalizarla. Nuestra organización sindical siempre se mantendrá firme en su defensa, jamás traicionaremos la confianza que los docentes de la pública han depositado en nosotros.

*Vicepresidente del sindicato PIDE

 

jueves, 11 de marzo de 2021

CARTA ABIERTA A LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN DE EXTREMADURA.

Señora consejera, en esta vida todo, o casi, es relativo; sin embargo, hay cosas
que son absolutas o, al menos, deberían serlo. De un político, con mayúsculas, se espera
que cumpla la ley, que respete las decisiones judiciales, que no  utilice subterfugios para
dilatar la aplicación de una sentencia; y más, cuando esta es firme.


Las sentencias judiciales se respetan, pero todas; eso de acatar unas sí y otra no
deslegitima el discurso de quien dice ponerse de parte de la justicia obviando, al mismo
tiempo, una sentencia firme como la de PIDE que reconoce que los interinos con
vacante deben estar en su puesto el 1 de septiembre y, además, añade una retroactividad
de 4 años, a efectos administrativos y económicos.


Aunque PIDE ha conseguido uno de los objetivos importantes: que los interinos
con vacante se incorporen el 1 de septiembre a partir del curso 2021-2022, no podemos
estar plenamente satisfechos cuando usted, señora, niega la retroactividad de cuatro
años de una sentencia ejecutada ya en el demandante y extendida a varios interinos. Este
empecinamiento, que no me supone sorpresa alguna, provocará que PIDE colapse la
administración pidiendo las extensiones individuales por vía judicial.


Que ahora diga que corrobora que los interinos con vacante se incorporen el 1 de
septiembre a partir del curso 2021-2022 “por el interés de dar certidumbre al colectivo”,
porque  supone “una igualdad de oportunidades y una mejora laboral” y porque
“beneficia a la organización del curso escolar y eso redunda en la calidad de la
enseñanza y, por tanto, en el alumnado”, no deja de asombrar dado que dichos
beneficios se han dado siempre y si, finalmente, reconoce este derecho es porque se ha
visto usted cercada judicialmente y no porque sea la valedora de los derechos de los
docentes como, en rueda de prensa, pretendía transmitir con esa serenidad impasible con
la que los políticos esconden las impurezas de sus decisiones e intentan esconderse tras
un manto de acrisolada rectitud, pero que no es otra cosa que la constatación irrefutable
de cómo se disuelven, hasta quedar en nada, los principios básicos de una ideología que
debería estar por encima de las veleidades personales.


Obligar a PIDE a reactivar las extensiones individuales de sentencia es una
irresponsabilidad por su parte, consejera; porque con el dinero del contribuyente, no lo
olvide, se tendrá que pagar las costas que TSjex imponga a la Junta de Extremadura,
dado que el desenlace lógico es que el tribunal ratifique las extensiones de sentencia,
profusamente argumentadas, e interponga las costas a la administración negacionista.


En diciembre de 2020, en rueda de prensa (después ratificado en comparecencia
en la Asamblea de Extremadura), la consejería comunicó que se reconocían las dos
sentencias que había al respecto y se incorporarían, por tanto, los interinos el 1 de
septiembre con la retroactividad de 4 años. ¿Qué ha cambiado para que se incumpla la
palabra dada? Por una tercera sentencia, que le ha venido llovida del cielo, a favor de la
administración, es decir, en contra de los derechos de los interinos... pero que nada tiene
que ver con la sentencia firme de PIDE, que es otra distinta, que es otro proceso
diferente. Si en diciembre la sentencia de PIDE era válida, por firme y ejecutada, más
válida es ahora; y negarlo y poner palos en las ruedas para que los interinos que cumplan los requisitos de la sentencia no puedan beneficiarse de ella en toda su
amplitud, es una muestra fehaciente de la eterna paradoja de gobernantes, elegidos por
el pueblo, negando derechos al pueblo.


No voy a entrar en los motivos reales, consejera, por los que prefiere la
confrontación al diálogo, por los que opta por entorpecer la extensión de los efectos de
una sentencia firme oponiéndose al más básico sentido de la justicia; pero sí diré, que su
actitud es una clara declaración de intenciones y que nada tiene que ver con un
desarrollo responsable de sus competencias como consejera. Una pena.


En este erial de la política sin concierto, de la testarudez vana, del desamparo en
la que los derechos sufren las inclemencias de la política imperfecta, no cejaremos ni un
momento de luchar con todo nuestro ser, consejera, por los docentes que trabajan en
Extremadura e igual nos da las piedras que se nos pongan en el camino, devoraremos las
dificultades, no le quepa duda, hasta saciar muestra hambre de justicia social.

Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente de PIDE