(Alfredo Aranda Platero, Vicepresidente SINDICATO PIDE)
Cualquier sistema de oposición será imperfecto; no obstante, siempre existe margen para diseñar modelos de acceso que amplíen los niveles de objetividad
En definitiva, en prácticamente todas las convocatorias se constata la misma realidad: el número de aspirantes que consideran que merecen una plaza supera con creces la oferta disponible. Esta circunstancia no implica, por sí misma, que el proceso sea injusto, sino que la selección exige establecer diferencias entre candidatos que, en muchos casos, presentan un buen nivel de preparación.
Cualquier sistema de oposición será imperfecto; no obstante, siempre existe margen para diseñar modelos de acceso que amplíen los niveles de objetividad. Tanto los opositores como los tribunales lo agradecerían. Desde hace años se viene hablando de un nuevo sistema de acceso, pero se trata de un asunto complejo desde los puntos de vista jurídico, técnico y político, y no termina de cuajar.
Para quien tiene la firme convicción de que la educación es la profesión a la que quiere dedicar su vida, rendirse nunca es una opción, porque el esfuerzo y la perseverancia, más allá de las circunstancias del proceso selectivo, son los que permiten alcanzar el objetivo.