Mostrando las entradas para la consulta quimera ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta quimera ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2015

"La quimera del bilingüísmo" por Alfredo Aranda Platero, vicepresidente del Sindicato PIDE, publicado en la sección Tribuna del HOY, el 24 de noviembre del 2014.

"La quimera del bilingüísmo"
& El analfabeto bilingüe

24/11/2014 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE
El bilingüismo es la capacidad de un individuo para comunicarse en dos lenguas de forma independiente y alterna, es decir, con la misma eficacia. No se trata de tener un dominio nativo de las dos lenguas –o sí, si nos referimos a un bilingüismo real–, pero, como mínimo, que haya una práctica alternativa y fluida de las dos lenguas. Circunstancias muy concretas coronan con éxito este logro: hijos de matrimonios internacionales, hijos de diplomáticos que han estado escolarizados en diferentes países, niños que crecen, en definitiva, en familias y ambientes bilingües, y solo las escuelas donde se escolarizan este tipo de alumnos ofrecen una educación, hoy por hoy, verdaderamente bilingüe. Los demás alumnos y escuelas, podrán etiquetarse como bilingües pero no dejará de ser una aspiración frustrada; reconozcámoslo y empecemos a organizar la enseñanza del inglés (u otros idiomas) con la misma dedicación que cualquier otra enseñanza.

No tiene mucho sentido enseñar a un niño el proceso de la digestión o las guerras púnicas en inglés. ¿Se pretende motivar a los niños a través de contenidos que ya en español pueden resultar pesados? ¿Acaso en las escuelas de idiomas, en los métodos del First Certificate, en el aprendizaje natural por contacto social hay contenidos tediosos de Conocimiento del Medio? ¿Acaso a los alumnos inmigrantes que aprenden español en las aulas de inmersión lo hacen aprendiendo complejos temas de Física, Química o Naturaleza? ¡Eso viene después, cuando saben español! Por tanto, ¿qué sentido tiene impartir una sesión de Ciencias Naturales o Ciencias Sociales en inglés a escolares que no dominan dicho idioma? Al final, ocurre que el profesor que imparte la sesión en inglés baja el nivel de contenidos de la materia hasta límites vergonzantes para que el escolar entienda un par de cosas. Puedo concluir, sin temor a equivocarme, que la hora de Naturales pasa a ser una sesión más de inglés tradicional; de Ciencias, nada de nada. ¿Esto los saben los padres? Este tipo de enfoque del bilingüismo puede conllevar el advenimiento de alumnos “analfabetos bilingües” (en el mejor de los casos), sin embargo, a los mandamases, les importa un carajo que así sea; lo que impera es el recorrido mediático del asunto bilingüe.
Todo lleva su tiempo. Igual habría que reflexionar sobre la extensión de la educación bilingüe antes de lanzarse al vacío. Sin duda que el aprendizaje de idiomas es una necesidad y hay que potenciarlo, pero sin perjudicar al resto de materias que conforman la educación integral del alumno. Otras opciones no han sido tenidas en cuenta: laboratorios de idiomas y profesores nativos en todos los centros, campamentos de inmersión lingüística, etc. Todo parece indicar que hay prisas en ponerse una medalla –la de la extensión bilingüe a todo el territorio nacional– que hinchará más el ego de los ingleses que la competencia curricular de los alumnos españoles.
Ya pasó con los ordenadores, el PSOE extremeño nos los metió con calzador. Igual le dio la opinión de los docentes, buscaban el titular de prensa como instrumento político; asegurarse de que la sociedad los viera como adalides de la escuela pública (mientras seguían metiendo, sin freno, dinero en los centros concertados). Se gastaron una millonada en ordenadores de sobremesa, en pupitres adaptados para ubicar teclados, CPU y monitores y en todo tipo de dispendio. Les dijimos hasta la extenuación que los ordenadores se quedaban obsoletos, que los profesores preferían aulas de informática bien nutridas y con atención técnica, que los profesores decían que cuando no utilizaban el ordenador (la mayor parte del tiempo) el tinglado de monitores, mesas adaptadas y clavadas en el suelo les estorbaban… nada les hizo moverse un milímetro de su intención derrochadora, ni siquiera se pararon a reflexionar. Finalmente los ordenadores dentro del aula fueron un incordio: era imposible que todos funcionaran al mismo tiempo, imposible impedir el tuneo de los monitores por parte de los escolares, difícil aprovechar una clase cuando se decidían a encenderlos, se quedaron (como ya avisamos) obsoletos… ahora toca volver al inicio, arreglaron las mesas adaptadas para dotarlas de normalidad, y se olvidaron del dinero derrochado.
Con el idioma pasa lo mismo: el PP quiere ondear la bandera de ser pioneros en la extensión del bilingüismo por todos los centros, incluidos aquellos que tienen un verdadero problema de nivel curricular y donde los niños bastante tienen con aprender a leer y escribir en español, y con adquirir las reglas matemáticas básicas para realizar cálculos y comprender los fenómenos relacionados con las diversas ramas de la ciencia.
En el fondo de todo, seamos claros, subyace aquello de que “el esclavo está obligado a aprender el idioma de su amo”. EEUU, cabeza de los países de cultura anglosajona, e Inglaterra como miembro fundador y honorario del mismo grupo, se sienten, por su poder económico y militar, por encima del resto de países. Y el resto de países acepta su papel subsidiario. De hecho para los ingleses aprender otro idioma es “tan útil como aprender a tocar el piano” (dice Steve, de 25 años y natural de Swindon, según lo publicado en http://www.cafebabel.es). Por aquellas tierras, de entre las diez primeras asignaturas cursadas por la mayoría de alumnos de Secundaria no están los idiomas extranjeros (y por supuesto que el bilingüismo dentro de las aulas por aquellos lares, ni se conoce ni se le espera).
Sí al aprendizaje de idiomas, sí a la informática. Sí a las Ciencias Sociales, a las Ciencias Naturales, a las Matemáticas… sí a la lengua de Cervantes como vehículo insustituible para alcanzar la excelencia en todas ellas. Sí a la despolitización de la educación y al acuerdo de Estado para potenciar una educación integradora y eficaz. No a los políticos cegados por la ideología, contaminados de despotismo e incapaces de tratar temas de Estado, como la Educación, con la altura de miras necesaria para advertir que la Educación vertebra a toda la sociedad y no a una parte.

martes, 19 de octubre de 2021

LA BUROCRATIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA (Alfredo Aranda Platero)

Siempre pensé que una educación libre de burocracia y centrada en la docencia era posible; pero no, es solo una quimera, una ilusión frustrada, porque la realidad es otra bien distinta. Es la burocracia la que todo lo emponzoña: el papeleo, los trámites, las normas, actas, planes, formularios, proyectos y un kilométrico etcétera sepultan a los docentes y los aleja de su primigenia labor.  

El proceso de enseñanza-aprendizaje tiene un poderoso y enrevesado enemigo: la burocracia. Piensan las autoridades educativas que este tedioso trabajo, meramente administrativo, que realizan los docentes es necesario para establecer un control sobre el funcionamiento de los centros, pero lo que consiguen es que la acción educativa pierda calidad. Nuestros gestores educativos prefieren, inexplicablemente, que los docentes dediquen más tiempo a papeleos abrumadores que a sus alumnos; lo que supone una grave irresponsabilidad por su parte, dado que están desnaturalizando la labor docente.  

 Me decía, no hace mucho tiempo, una directora de un colegio que la inspección la presionaba para que pusiera en funcionamiento el programa «aula del futuro» y que tenía bastante jodido el presente como para ahora pensar en aulas del futuro, que no daba abasto con más planes y programas, que vivía en una perenne angustia por todo el entramado burocrático en el que estaba atrapada. 

La gota que colma el vaso es el plan de igualdad, que mantiene a los equipos directivos con el agua al cuello. Al margen de que la necesidad de dicho plan esté justificada, la carga de trabajo ímprobo que conlleva y la presión que se está ejerciendo a los centros, desde Jefatura de Servicio de Innovación y Formación del Profesorado, para su desarrollo está provocando un profundo rechazo que bien pudiera desembocar en una negativa de los centros a desarrollar este y a otros planes. 

La consejería de educación, alejada de la realidad, asedia con todo tipo de tareas no docentes a los profesores que, sin tiempo y sin reconocimiento, están cada vez más cansados y hartos de la situación insostenible en la que sobreviven.  

 Muchas de estas labores no docentes los profesores las realizan fuera de su jornada laboral, lo que además de ser un abuso les quita tiempo para centrarse en lo que verdaderamente importa: la docencia directa con los alumnos y la búsqueda y adaptación de estrategias educativas para favorecer el aprendizaje.  

 Las autoridades educativas demuestran una peligrosa ignorancia y una tozudez que se me antoja incurable por su persistencia, que hace que la incertidumbre más turbadora se cierna sobre el futuro de la educación. 

Es imprescindible contratar al personal necesario de Administración y Servicios en todos los centros educativos. Hay muchas tareas administrativas y burocráticas que las podrían realizar dicho personal para descargar de ese trabajo a los docentes, cuya principal labor debería ser la enseñanza. 

Ya de por sí el trabajo de los docentes es denso, como para cargarles con más tareas, pues no solo transmiten conocimiento, sino también valores necesarios para logar ciudadanos respetuosos y con espíritu crítico. Para lleva a cabo su labor tienen que programar y establecer estrategias, así como evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje, atendiendo a las características individuales de cada alumno.  

 Los docentes están al albur de los vaivenes normativos y del empecinamiento de las autoridades educativas de implementar todo tipo de experimentos, planes y proyectos, sin dotar a los centros de mecanismos para poder afrontar la carga burocrática que conllevan. Trabajar en este ambiente de estrés socava la motivación necesaria para que un docente desarrolle su labor con la eficiencia adecuada. Si a esta turbadora realidad le sumamos la presión que ejerce la inspección educativa para que se cumplan con los plazos estrictos y normalmente cortos, en la entrega todo tipo de documentos, los docentes se sienten asfixiados. Toda esta rigidez administrativa, todas estas formalidades superfluas y todos estos trámites laboriosos lo que demuestra es que estamos antes una administración deshumanizada que desconoce la realidad de los centros y que pone a la labor docente ante el abismo. 

*Vicepresidente del sindicato de enseñanza PIDE

jueves, 9 de diciembre de 2021

LA DIGNIDAD ( Alfredo Aranda Platero)

Una directora desolada, tras su dimisión junto con el resto de miembros del equipo directivo por desavenencias con la administración educativa, permanece erguida ante padres, madres y docentes de su centro educativo que, concentrados frente al colegio, le presentan sus respetos en forma de aplausos. Es, para mí, la viva imagen de la dignidad. Ocurrió en una concentración, convocada por la AMPA del CEIP Giner de los Ríos de Mérida, el 26 de noviembre de 2021 a las 8.50 de una fría mañana del pasado mes de noviembre. Y siguen las protestas.  

El “crimen” del que se acusa a la directora es el de luchar, con uñas y dientes, para que el centro cuente con los recursos personales necesarios para atender a la diversidad de sus alumnos. Esa diversidad de la que hacen bandera nuestros dirigentes educativos y que, a la hora de la verdad, queda disipada por la implacable realidad de los hechos.

La administración aceptó su dimisión de manera fulminante, sin dialogar –en el sentido noble de la palabra– con ella y con el resto del equipo para llegar a un punto de encuentro. La autoridad educativa justificó el recorte del profesor de audición y lenguaje por criterios técnicos. Criterios técnicos que, cuando es necesario, no se aplican a la educación concertada para evitar recortes y así autorizar ratios a la carta para la educación privada subvencionada. Todo un alarde de falta de equidad. Aquí vendría al pelo aquello de "Éstos son mis principios, y si no les gustan (a la concertada), tengo otros”. 

 Desde la consejería también se declaró, textualmente, que “Los apoyos educativos del resto de la plantilla no se están utilizando en favor de los alumnos que los pudieran necesitar”, como dando a entender que el centro dispone de los recursos necesarios para atender, y no lo hacen, a los alumnos con necesidades educativas especiales. Lo que supone un ataque gratuito y sin fundamento al buen hacer del centro educativo. Los alumnos con NEE reciben apoyo específico de los docentes de AL o PT y no apoyo ordinario del resto de profesores, que sí ofrecen ese apoyo a los alumnos que no han sido diagnosticados con un tipo de necesidad específica que requiere de la intervención de especialistas.

Con la dimisión el equipo directivo asume un perjuicio propio en favor del centro y de los alumnos. A eso se le llama tener honestidad, tener principios…; en una palabra, tener dignidad. Así se vive mejor, con la conciencia limpia. Por eso los aplausos y los vítores que recibió la directora dimitida como homenaje de la comunidad educativa del centro. 

 Parece que los rebeldes, los inconformistas, los críticos…, que se enfrentan y que exponen públicamente, si es necesario, sus discrepancias con las decisiones del poder establecido son purgados como enemigos desleales, en vez de ser considerados defensores de los derechos de los ciudadanos y, por tanto, respetados y escuchados. En el caso que nos ocupa, se defendía el derecho que tienen los alumnos con especiales necesidades de disponer de los apoyos indispensables para compensar sus problemas.

Todo muy poco edificante, por mucho que estemos acostumbrados ya a las decisiones sumarias de la administración (gestionada por cualquier color político, da igual) que, en un alarde de demostrar quién manda, atesora en sus anales todo un catálogo de desafueros. 

 También podríamos hablar de expedientes abiertos a docentes con acusaciones vagas por enfrentarse a quien no debe o aquellos menospreciados y ninguneados por protestar por la “expropiación” de parte del patio del recreo de su centro para hacer una sala de musculación. Casos se acumulan, con el paso de los años, en cantidades enciclopédicas. Todo queda, siempre, en el barbecho baldío del ninguneo a las reivindicaciones. Todo cae en el pozo sin fondo del olvido en el que se pierden solicitudes, demandas, reclamaciones y derechos. Aquello de la justicia social, de que el ciudadano de a pie cuenta, se ha convertido ya en una fabulación infantil, en una absurda quimera que queda disipada por la promiscuidad política que desmitifica, sin posibilidad de redención, aquella mentira de que la democracia es un “Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes”. Pero esto será materia para otra reflexión. 

 Espero que no haya ninguna lista negra de insurrectos, inconformistas e indóciles, pero no me extrañaría dada la deriva de arbitrariedad opresiva e intransigente en la que está cayendo la política con frecuencia, que bien pudiera haber servido de inspiración a Eric Arthur Blair (George Orwell) para alguna de sus novelas distópicas. De existir dicha lista yo estaría en ella, sin duda, y me comprometo a seguir haciendo méritos para escalar hacia los primeros puestos.

*Vicepresidente de PIDE

viernes, 3 de julio de 2015

¿Más palo o más zanahoria? de Carlos Javier Rodríguez Oliva, profesor de E. Secundaria, publicada en el Diarioliberal el 22 de febrero del 2008.

¿Más palo o más zanahoria?

Los claustros están que trinan. Y es que no nos dejan en paz a los docentes. A la rácana subida salarial de enero, a la derrochadora idea de implantar en poco tiempo un ordenador por alumno y abrumados por el ingente papeleo diario que se nos pide, se añade ahora, como sarpullido primaveral ilusionante, la dulce zanahoria de las clases particulares. Eso sí, voluntarias y bien pagadas. Y es que parece como si la Consejería de Educación tomara medidas, en su afán de paliar el fracaso educativo en Extremadura, a golpe de impulso emocional y que más bien huele a pescozón electoralista.
Una vez más, los docentes nos enteramos por la prensa de que la Dirección General de Equidad y Calidad Educativa se ha sacado una instrucción por la que los profesores de Secundaria que voluntariamente lo deseen – a 40 euros la hora- podrán dar clases de refuerzo al alumnado “en situación de fundado riesgo (cataclismo total, diríamos) de tener que realizar las pruebas extraordinarias de junio”.
Luego falta saber qué ocurrirá con los claustros que se nieguen a poner en práctica la generosa medida y cuál va a ser la respuesta de los padres. Ya ven. Divide et vinces. Más disensión entre el profesorado.
Amén de la medida, que se puede estar a favor o en contra de ella, está el problema de siempre. Se toman decisiones de hondo calado educativo sin contar con los protagonistas. Una vez más no se nos ha consultado si la idea nos parece bien o mal. Tampoco a los representantes sindicales del profesorado. <A la hora de educar, todo para la tribu pero sin la tribu >, habría que decirle a J. A. Marina.
Se supone que la medida alegrará muchos corazones. El de algunos docentes (poderoso caballero) y el de muchos padres (contento puede estar el representante de la FREAPA en Extremadura). Con tanto refuerzo se supone que la recuperación de la signatura es un hecho. ¿O no? Porque mira si, encima, va el alumno y suspende. No le arriendo yo las ganancias al profesor.
Por otro lado, se entiende el panorama que tiene enfrente la Consejería de Educación: una alta tasa de fracaso escolar e un índice de lectura por los suelos. Para esto último me atrevo a hacer una propuesta. La recuperación del olvidado Trivium latino con el que sacar de una vez a la lectura de su altar sagrado donde aún permanece. Me pregunto por qué nuestra región no ha querido someterse al Informe Pisa de 2006 ni tampoco lo va a hacer con el próximo. ¿O es que hay algún recelo?

Algunos proponemos una posible solución en lugar de clases primaverales vespertinas: si nuestros políticos no quieren arbitrar un sistema que dé trabajo a tanto interino como hay en las listas de espera, con aumentar las plantillas de muchos centros y disminuir las ratios nos daríamos con un canto en los dientes. Y hasta sería suficiente. Claro que no queremos reconocer lo evidente. Me refiero al esfuerzo, que es el elemento básico e insustituible de la educación. Reconozcamos todos, incluidos los políticos, que el <aprenda sin esfuerzo> fue siempre una quimera. El mal sueño de la LOGSE. Y no es por las veces que el dichoso término aparece en la nueva Ley Orgánica de Educación. Se habla del esfuerzo personal del alumno “que no debe ser ignorado” y el esfuerzo “compartido” de toda la comunidad educativa –repito, de toda la comunidad educativa- para “lograr una educación de calidad”. Pues eso. Y hay más. En algunas encuestas los alumnos admiten que no se esfuerzan lo suficiente. Claro que también ellos se preguntarán, como hacemos nosotros cuando hay un parto de esta índole, si los que piden ese esfuerzo son los políticos que dejaron prácticamente vacío el hemiciclo el día que se debatían las enmiendas a la ley de educación.

Coda: < El origen histórico de la baja consideración del maestro está asociado con el menosprecio del guerrero resentido- en este caso, el político, que es el encargado de pagarle- quien, careciendo por lo general de la cultura del docente, tiene sobre él una superioridad física y social manifiesta>, T. W. Adorno.

Carlos Javier R. Oliva, profesor y delegado de PIDE (Sindicato del Profesorado Extremeño)

"Docta ignorantia" por Alfredo Aranda Platero, publicado en el Periódico Extremadura, el 18 de marzo del 2011.

"Docta ignorantia"

18/03/2011 Alfredo Aranda Platero
Con qué facilidad la mente humana se envilece. Cómo la ignorancia adquiere su mayor osadía, a medida que alcanza mayor permeabilidad con entornos sociales asidos, por ejemplo, a posicionamientos religiosos intransigentes y atávicos o a nacionalismos severos y excluyentes. Lo que somos, imbuidos por las costumbres y las tradiciones de donde nacemos –todo aquello que forma parte de nuestro bagaje moral condicionado por la sociedad en la que crecemos–, nos forma o nos deforma; somos lo que somos, pero bien pudimos ser otra cosa distinta. Los ultranacionalistas, aquellos que defienden su posicionamiento moral y político de forma agresiva, lo hacen aferrados a una ideología adquirida, como cualquier doctrina. El mayor de los ultranacionalistas nada hubiera querido saber de nacionalismos si hubiera nacido en una familia con otros valores o prodigado en grupos de referencia moderados o, simplemente, si se hubiese criado en una familia extremeña, por ejemplo. Yo soy hasta la muerte español; o francés, si me hubiese criado en Francia; o italiano, si hubiese crecido en Italia…, o de cualquier parte del mundo, si mi vida se hubiera desarrollado en cualquier otra parte del mundo. Esta reflexión simple convierte a los nacionalismos recalcitrantes –no a los otros–, desde el punto de vista del que escribe, en una realidad vacía de contenido. Todos tenemos un sentimiento de afecto por nuestra tierra: amamos el entorno donde nos criamos, nos adaptamos a su temperatura, a su clima, a su olor, a su color…, entendemos su idiosincrasia y ansiamos volver cuando estamos fuera. Pero este sentimiento no debe llevarnos a caer en una especie de nacionalismo radical y etnocentrista, excluyente y violento, pues estaríamos enfermando el sentimiento legítimo de pertenencia a una determinada comunidad.
Es comprensible que un hombre –o una mujer– luche por su bienestar y el de su familia; esa lucha es universal y digna. Pero no la lucha violenta, la agresión, la muerte incluso, por cuestiones cuya importancia dimanan de la más absoluta relatividad y nimiedad, como pudiera ser, por ejemplo, que el hincha acérrimo del un club de fútbol determinado odie y agreda a un aficionado de un club rival. Es un sentimiento construido sin ningún cimiento y mantenido vivo en la mente y transmitido a generaciones jóvenes por vías diversas, que toman el camino del odio, como bien hubieran podido tomar otro distinto. El fanatismo del fútbol, salvando las distancias, puede ser un sentimiento gemelo al de los ultranacionalismos. Cuán fácil sería vivir, simplemente –nada más y nada menos – en una sociedad democrática y justa (en la medida de lo posible, porque la perfección –admitámoslo– es una quimera) y desarrollarse intelectual y moralmente de forma libre, sin los diques a los que nos somete la religión instrumentalizada, los nacionalismos extremos, las costumbres (las dañinas, se entiende) que no aportan riqueza alguna.
Los nacionalismos palingenésicos: los fanatizados, y aquellos otros que están en vías de radicalizarse: los supuestamente moderados, utilizan, además de la violencia como los primeros, y la presión sociopolítica como los segundos, un arma poderosa con visión de futuro: la educación. Dar preeminencia a la lengua propia sobre la común (tanto en la escuela como en la calle) amén de otros adoctrinamientos cada vez más insertados en la idiosincrasia docente y popular, puede provocar, en el futuro, un sentimiento generalizado de rechazo a todo lo que no sea la propia patria chica.
Los políticos nacionalistas manipulan (o lo intentan con pertinaz insistencia) la conciencia de la ciudadanía, aunque les lleve décadas hacerlo: hoy, el discurso político del nacionalismo excluyente apenas tiene reflejo en la calle, sin embargo la insistencia política, el adoctrinamiento social desde la escuela, desde los medios de comunicación… tendrá, en un futuro próximo, el resultado buscado: que el clamor nacionalista esté en cada casa, en cada calle, en cada plaza.
Es claro que la ciudadanía es, para los mandamases, mera mercancía productiva, como ocurría en los regímenes señoriales y feudales de la Edad Media con sus vasallos y señores, o el fuerte caciquismo del siglo XVIII bajo el reinado de Isabel II o, más cercano a nuestro tiempo, los caciques de posguerra que, aunque en declive, exprimían hasta el tuétano a sus tributarios y, de paso, les anulaban la voluntad con el miedo. Ahora, los señores feudales –los políticos dirigentes (no todos)– se prodigan con mayor elegancia, pero con el mismo fin de siempre.
No es fácil ser libre para decir lo que pensamos, pero aún es más difícil serlo para escuchar cuando nos hablan. Es, precisamente, ser libre para escuchar y pensar lo único que puede rescatarnos del ostracismo. Dixi.

lunes, 13 de septiembre de 2021

DOBLE TRAICIÓN A LOS FUNCIONARIOS DOCENTES INTERINOS por Alfredo Aranda (Vicepresidente Sindicato PIDE)

 11 de septiembre de 2021

 La reducción de la temporalidad en el empleo público tiene difícil encaje en la Educación porque los interinos suelen ocupar distintas plazas cada curso y, en cualquier caso, no la misma plaza durante tanto años.

 El 5 de julio de 2021 los sindicatos tradicionales pactaron con el ministro Miguel Iceta un acuerdo para reducir la temporalidad en las administraciones públicas. Los interinos calificaron ese acuerdo como“icetazo”. Sin embargo, yo lo llamo la “doble traición” porque el 29 de marzo de 2017 los sindicatos tradicionales y el Gobierno de aquel entonces, hicieron lo mismo que ahora, firmaron un acuerdo para la mejora del empleo público, por el que pretendían estabilizar las plazas docentes pero no a los interinos que las ocupaban. Un verdadero ERE encubierto patrocinado por los sindicatos UGT, CCOO y CSIF que, en realidad, nada tiene que ver con una cuestión ideológica porque la primera traición la negociación con el gobierno del PP y la segunda con el del PSOE.

Iceta, tras perpetrar el latrocinio contra los funcionarios interinos, deja el Ministerio de Administraciones Públicas y se pasa al de Cultura y Deporte (bien pudiera parecer que fue nombrado solo para amortizar a los funcionarios interinos y poner, después, pies en polvorosa); ahora, el tripartito sindical, ya ducho en traiciones,y con el camino expedito, se encargará de disolver los rescoldos que puedan quedar de tamaña traición. 

 

¿Por qué el tripartito sindical actúa de forma contraria a los intereses, en este caso, de los funcionarios interinos, particularmente de los docentes? El origen está en el acuerdo de 1982, por el que las organizaciones sindicales tradicionales empezaron a recibir subvenciones millonarias a cargo de los presupuestos generales del Estado y la cesión de cientos de cursos de formación.Ese es el instante en que el tripartito sindical se convirtió en colaborador necesario, y bien pagado, del Estado para este pueda utilizarlos, cuando los necesite, como coartada para “icetazos” o traiciones de índole diversa.

Un sindicato libre, ajenos a extrañas presiones y no subvencionado no se hubiera prestados a la felonía, al engaño, a la infamia, a la vileza y, en fin, a la conjura para poner en peligro el trabajo, el sustento de miles de personas y, además, intentar, sin éxito, hacerlo pasar por un buen acuerdo. 

 

El Real Decreto-ley 14/2021, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, con el que, ahora, intentan cumplir con las Unión Europea y bajar la temporalidad en la Administración, es una normativa que tiene difícil encaje en educación. Una de sus medidas básicas es que los funcionarios que lleven ocupando la misma plaza estructural durante 10 años, podrían pasar directamente al concurso de méritos, pero, en educación, esa condición no se da (o, al menos, difícilmente), en la medida de que los interinos suelen ocupar distintas plazas cada curso y, en cualquier caso, no la misma plaza durante tanto años.

Es una entelequia, una quimera, un engaño más a sumar a tantos otros. El tripartito sindical hará lo que el gobierno quiera, firmarán lo que les pongan por delante, aceptarán cualquier solución y, después, la venderán como un logro sindical. 

PIDE, a través de la Federación de Independiente de Docentes, tiene solicitada una reunión de trabajo para negociar con el MECD y para explicarles que educación necesita su propio proceso de consolidación de empleo, adaptada a su realidad y sin olvidarse de los interinos.