martes, 13 de septiembre de 2016

DesConcertados. Por Alfredo Aranda, vicepresidente de Pide, publicado en el Diario Hoy

«Se comunica a todos los padres y madres que el nuevo uniforme escolar se podrá adquirir, única y exclusivamente, en el centro educativo. Pueden informarse en la secretaría del centro».
¿Los centros educativos que veden uniformes lo hacen al precio de coste, para así demostrar, con su ejemplo, la infinita bondad de su ideario religioso, de su darse a los demás? Me temo que no, que de esa partida textil se embolsarán un buen pellizco, cosa que se aseguran obligando a los padres a adquirir los uniformes en el centro o, en otros casos, que de todo hay, haciendo convenios, por ejemplo, con el Corte Inglés, cuando hablamos de centros gestionados por congregaciones religiosas de carácter nacional.
Según la OCU, el 91% de las escuelas concertadas obliga al pago de cuotas. Los centros concertados reciben subvenciones de dinero público para pagar los salarios de los docentes, para los gastos de mantenimiento, de personal de administración y servicio, de monitores de AFC; por tanto, si un centro concertado le saca un euro a un alumno está incumpliendo la ley, donde queda claro que los centros privados concertados deben ser gratuitos para los padres. Sin embargo, estos centros sacan tajada de la venta de uniformes escolares, de material deportivo (chándales principalmente), de material escolar, de aportaciones a fundaciones o asociaciones, de actividades extraescolares, de servicios complementarios. y, claro, también de las donaciones 'libres' que muchos padres se ven forzados a hacer por aquello de no quedar en evidencia. La media anual de estos cobros alcanza la cuantía, según la OCU, de 500 euros. En algunos casos esta cantidad se duplica y, por tanto, en otros se reduce.
El estudio de la OCU también estimó que el coste anual de un centro concertado es de 3.700 euros y el de uno público 2.180, es decir, un 70% más caro el concertado. Pese a que la Administración, torciendo la realidad, siempre dice lo contrario o lo insinúa.
Reciben dinero público pero su mentalidad sigue siendo privada y sus objetivos pasan siempre por la recaudación y la evangelización. Los centros concertados, me refiero a los religiosos -la mayor parte-, tienen lo que llaman «plan de acción pastoral» o, simplemente, «pastoral», donde se presentan como «centros evangelizadores» cuyo objetivo principal transita por los caminos de la fe. Ríete tú de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
No podemos olvidar que la educación privada es un negocio y, como tal, es perfectamente legal. Pero el ciudadano que quiera una educación privada debe asumir su coste y el que quiera una educación pública la tiene gratis; para eso se pagan impuestos. Un Estado tiene que defender los servicios públicos por encima de todo y si no lo hace está perjudicando, seriamente, las estructuras básicas del país. El mismo criterio para concertar un centro privado podría establecerse para concertar un supermercado. Si un carnicero abre un supermercado en una barriada o en un pueblo cuyos habitantes no disponen de este servicio y pidiera que se lo concertaran ¿sería posible? Me temo que no, ¿verdad? Pese a que comer es una necesidad del ciudadano tan básica, como la educación.
Hace más de 30 años, la falta de centros públicos, como consecuencia de las cuatro décadas de retraso que trajo la dictadura, provocó que, con el aumento de la demanda de escolarización, se concertaran unidades con centros privados para salir del paso. Pero la situación debió de ser temporal, mientras la red pública se ampliaba. De hecho, el artículo 27.5 de la Constitución dice que los poderes públicos deben garantizar la creación de centros docentes. Por tanto podemos considerar la concertación como un grave desajuste del sistema democrático, que no ha conseguido compensar la falta de inversión en educación pública, y convierte los conciertos, que nacieron con carácter transitorio, en algo permanente y, lo que es peor, ampliable.
La concertación debió desaparecer, progresiva y proporcionalmente, a medida que se iban contrayendo los centros necesarios comprometidos en la Carta Magna, hasta abarcar la totalidad de los alumnos. Para así, llegar a la situación ideal que debe promover un Estado democrático; la existencia de dos vías que aseguren la elección de centros por parte de los padres: la vía pública y la vía privada. Pero ningún partido político ha tenido la altura democrática suficiente para corregir esta anomalía.
Nuestra organización sindical propuso, hace meses, a los diferentes partidos políticos presentes en la Asamblea de Extremadura, que promoviesen una propuesta de impulso para terminar con los conciertos educativos en nuestra comunidad. Convertir los centros concertados en públicos, de forma progresiva, era (y es) el planteamiento, asegurando el puesto de trabajo de los profesores de la concertada hasta su jubilación (cosa que ahora no tienen asegurado). Cada vacante nueva, cada sustitución, cada jubilación producida... deberían ser ocupadas, con este nuevo diseño, por docentes de la pública, en sus diferentes situaciones administrativas: funcionarios de carrera en comisión de servicio o por concurso de traslados, funcionarios interinos. Con esta metamorfosis todos salen ganando: los profesores de la concertada blindan su puesto de trabajo, y los de la pública acceden, poco a poco, a los centros reconvertidos en públicos.
Los centros privados concertados que no aceptaran esta medida dejarían de recibir financiación pública y se cancelaría el concierto educativo. Pasarían a ser centros estrictamente privados y tendrían que financiarse, por tanto, con las cuotas de los padres de los alumnos y con los recursos que, dentro de la iniciativa privada, estimasen oportunos.

jueves, 25 de agosto de 2016

LOS 3000... INTERINOS por Alfredo Aranda publicado en el Diario Hoy

El hábito, malsano, de perjudicar al más débil que la Administración, siempre que puede, pone en práctica, lo volvemos a ver este año con la adjudicación del colectivo de interinos docentes que se llevó a cabo el 29 de julio. El colectivo de interinos, la mayor parte, ya sabe su destino para el curso próximo, pero, sin embargo, la incorporación no se producirá hasta el 9 de septiembre (o el 3 de octubre en el caso de los programas). Poco importa que meses atrás, el 27 de mayo, se aprobara el calendario escolar (cuyos pormenores fueron objeto de negociación) donde quedaba meridianamente claro que todos los docentes se incorporarían el día 1 de septiembre.
Con esta actitud los responsables máximos de la consejería demuestran poca aptitud. Todos los docentes, de los que habla la resolución, son «todos» y de ese «todos» no se puede quitar al colectivo de interinos, de otra forma la Administración estaría contraviniendo su propia resolución y, de paso, discriminando de forma clara, y consciente, a un colectivo que debe participar desde el principio en las actividades de organización y planificación. ¿Acaso los profesores de la concertada, que reciben su sueldo con dinero público, se incorporan el 9 de septiembre? No, ¿verdad? Una prueba más que demuestra que la Administración tiende a desnortarse con cierta facilidad, y, con ello, provoca un perjuicio injustificable al sistema público de enseñanza.
Soy consciente de que la Administración educativa no va a mover ni un músculo para deshacer este agravio (eso sería reconocer que se han equivocado y los haría humanos), y dejará que la polémica se pudra y que el tupido velo del tiempo cubra con el olvido esta insensata decisión de entorpecer el inicio del curso.

Los actuales dirigentes de la Consejería pretenden, o eso dicen, entronizar la excelencia educativa como piedra angular de su proyecto. Cosa que también pregonaban los anteriores regentes autonómicos de lo educativo. Pero todo se queda en palabras, en buenas intenciones. No dudo que la consejera de Educación y su secretario General, en sus ensoñaciones románticas, con respecto a la educación, se entiende, fantaseen con un sistema educativo perfecto, donde ningún alumno estropee las clases y todos se esfuercen, donde los profesores se empleen por encima del cien por cien de sus posibilidades, donde haya recursos ilimitados, donde siempre perdure la primavera. Pero la realidad es otra, hay mucho por hacer, queda todo por hacer, y lo que menos necesita el sistema educativo es la dañina desinversión que con tanta solemnidad los políticos justifican, en sus declaraciones a la prensa, con la «jerga política» habitual que lo mismo vale para explicar un recorte, como para felicitar la Navidad. Es urgente que los que dirigen el devenir de la educación en Extremadura bajen de las nubes, y con los pies en la tierra, empiecen a tomar decisiones de altura, maduras y justas, basadas en criterios de calidad. La inversión es, en este contexto, el principio activo que curará los males del sistema.
El hecho de que los interinos, tres mil con la adjudicación bajo el brazo, no empiecen su actividad el 1 de septiembre es una prueba más de los derroteros por donde transita la educación pública: la desinversión, el enemigo número uno del sistema educativo público. Es incomprensible que, por una parte, la Consejería haga un esfuerzo (aún insuficiente) por recuperar, poco a poco, la plantilla que se perdió con el anterior ejecutivo y, por otra, se evite que el 20% de la plantilla esté en su centro el primer día de septiembre.
Hay que invertir en educación pública y mantener, y aumentar, esa inversión en el tiempo. De lo contrario no avanzaremos, y con sobrevivir tendremos bastante. Porque cada día que pasa, por falta de interés de la Administración, la educación pública se consume (por muchos parches que se le pongan) y se condena a sus principales actores a caer en el desencanto, tan fértil siempre por estas tierras. Los docentes que tenemos en Extremadura son buenos, pero eso no es suficiente; necesitan que la Administración educativa esté a la altura.
Quiero pensar, y termino ya, que, como decía José Ortega y Gasset: «La mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella». Espero que aquellos que dirigen los designios de la educación se den cuenta, a tiempo, de que tienen en su mano el futuro de las próximas generaciones.

lunes, 30 de mayo de 2016

Ley trampa. Por Alfredo Aranda Platero, publicado en el diario Hoy.


 Ley trampa

     Como si de un espectáculo de magia se tratase, las leyes, en ocasiones, se quedan en una mera ilusión que consigue que el espectador vea lo que no es; pero si rascas un poco, si te fijas, si prestas atención, podrás advertir la trampa, el truco. Esa cualidad de «prestidigitador» que muchos políticos cuidan y trabajan, con intención de crear ilusiones en la población se convierte, la mayor parte de las veces, en un lastre para el propio político ilusionista, porque las ilusiones rotas no se olvidan fácilmente.
      Reza un viejo refrán español: «El que hace la ley hace la trampa». Para encontrar leyes tramposas no hace falta salir de Extremadura. Una de las más tramposas es la Ley 7/1985, de 26 de noviembre, de iniciativa legislativa popular de la Comunidad Autónoma de Extremadura, por la que los ciudadanos extremeños, mayores de edad e inscritos en el censo electoral, pueden ejercer una ILP (prevista en el Estatuto de Autonomía). Sin embargo la «trampa extremeña» para quedar en «agua de borrajas» esta ley, es zafia, pero efectiva, dado que para ejecutar el derecho democrático de participación ciudadana a través de una ILP se necesita contar con la firma de, al menos, el 5% del censo electoral. Y dado que el censo es, alrededor, de novecientas mil personas, se precisarían 45.000 firmas para poder emprender una iniciativa de este calado en Extremadura. O dicho de otra manera: el gobierno extremeño no quiere que se presenten iniciativas legislativas populares y tuerce la ley para impedirlo.
     No es razonable que en Extremadura se exijan 45.000 firmas para emprender una iniciativa legislativa popular, casi las mismas que la comunidad de Madrid o de Valencia, cuando estás comunidades nos quintuplican en el número de ciudadanos con derecho a voto.
La iniciativa legislativa popular es un mecanismo, amparado por la Constitución, para que cualquier ciudadano pueda presentar iniciativas de ley. Pero dicha iniciativa debe estar secundada por un número concreto de firmas, y es ahí donde está el agravio con respecto a otras comunidades. Podemos decir que, según el número de ciudadanos inscritos en el censo, Extremadura es la comunidad que necesita un mayor número de firmas para emprender una iniciativa popular de este calado. Ni que decir tiene que es, poco menos, una hazaña de dimensiones colosales conseguir un número tan elevado de firmas y, por tanto, la referida ley es, en realidad, «papel mojado». Y lo más lacerante de todo es que estamos ante una ley de hace más de 30 años, y ahora nos dirán, sin pudor alguno, que no han tenido tiempo suficiente para acometer su modificación.
       De nada vale que la ILP esté avalada por la Constitución, que sea un instrumento democrático de participación ciudadana o que constituya la expresión misma de que el pueblo puede actuar en representación propia, si después, en su desarrollo autonómico, se ponen condiciones leoninas para poder llevarla a cabo. Con la clara intención de que la ciudadanía no pueda ejercer de ese derecho.
      Aplicando a la Comunidad Autónoma de Extremadura el porcentaje que la Constitución española prevé en su regulación a nivel nacional (1,26 % del censo), en tierras extremeñas se necesitarían, poco más de 11.000 firmas para promover una iniciativa legislativa popular, muy alejadas de las actuales 45.000.
      El engaño suele ocultar siempre una cobardía y las leyes torticeras, nacidas siempre con aviesas intenciones, son la expresión clara de esta realidad. En Extremadura las asociaciones que luchaban, por ejemplo, por la renta básica, una petición justa y mediática, no consiguieron llegar, ni de lejos a las 45.000 firmas necesarias para promover una ILP; se quedaron en 26.000 firmas, más que suficientes si la «ley trampa» se ajustará a los porcentajes que aplican el resto de comunidades.
      Sería un gesto necesario, por parte del Ejecutivo extremeño, que el número de firmas para promover una ILP en Extremadura, que actualmente está, insisto, en el 5% del censo electoral, se ajustara a lo que la Constitución considera a nivel nacional, el 1,26 por ciento. Si no fuera así, el mensaje que se está mandando a la ciudadanía extremeña es que el gobierno autonómico impide que los ciudadanos puedan utilizar la Asamblea de Extremadura como instrumento democrático.

lunes, 18 de abril de 2016

El analfabeto bilingüe. Por Alfredo Aranda Platero, publicado en el diario Hoy.



El analfabeto bilingüe 

El modelo elegido por la Consejería de Educación de Extremadura para alcanzar el objetivo, quimérico, del bilingüismo es, considero, el peor de todos los posibles; eso sí, es el más barato: la filosofía “low cost” aplicada a la educación.
Otra manera de hacer las cosas es posible. Se ha hablado mucho de la necesidad de tener en todos los centros laboratorios de idiomas, lectores nativos, de promocionar campamentos de inmersión lingüística en vacaciones y en fines de semana… pero la Administración nada quiere saber de todo aquello que conlleve un coste.
El intento de convertir los centros educativos españoles en sucursales de los ingleses, empezando por la colocación, en la fachada principal del edificio, de la banderita inglesa hermanada con la española, es, de entrada, una soberana estupidez. El error más grande es pretender que los alumnos aprendan la lengua inglesa usándola como vehicular para la enseñanza de, por ejemplo, ciencias naturales o sociales. En países de cierta trayectoria bilingüe (o de entornos anglosajones) podría tener algún sentido, dicho con todas las reservas, pero en España esta concepción del bilingüismo supone un lastre para la asunción de conocimientos en las materias no lingüísticas que se imparten en inglés.
Un porcentaje elevadísimo de nuestros alumnos nos son capaces de expresarse correctamente en nuestro idioma y tienen, además, carencias de conocimientos curriculares. Al final tendremos alumnos que se expresen incorrectamente en dos lenguas y tengan, por añadidura, carencias fundamentales en conocimientos básicos.
Para utilizar el idioma inglés, o cualquier otro, como vehicular desde primaria habrá que conseguir que en la etapa educativa que abarca hasta los 6 primeros años de edad, haya una verdadera educación bilingüe, para que, una vez iniciada la educación primaria, tenga sentido la impartición de materias no lingüísticas en inglés. Pero para eso se necesita tiempo, un horizonte temporal de, al menos, diez años. Si la Consejería hubiera hecho las cosas bien,  ya podríamos tener andado un buen trecho del camino.
En algunos países europeos la incorporación de un idioma extranjero como lengua vehicular suele comenzar en los cursos superiores de la educación secundaria, cuando el alumno tiene un nivel óptimo en dicho idioma que asegure el éxito que se persigue con el bilingüismo. Es decir, primero se prepara a los alumnos bien en el idioma (desde temprana edad) antes de pretender utilizarlo como vehicular.
En otros países el bilingüismo, tal como lo concibe la Administración española, está circunscrito a zonas fronterizas, como si en España el bilingüismo se estableciera con el portugués en aquellas zonas con influencia lusa.
Sea como fuere, lo verdaderamente indignante es que la Administración extremeña, que se empeña en hacer imposible lo posible, no escucha a nadie: ni a los docentes, ni a los padres, ni, por supuesto, a los sindicatos. Deberían consensuar, qué menos, con la comunidad educativa el mejor sistema posible para el aprendizaje de idiomas. Pero no lo harán. Tiran hacia adelante como un asno con anteojeras, que no se detiene ante nada. Se han obsesionado en construir un puente aunque no haya río y sólo queda esperar a que se “equivoquen”.

Alfredo Arana Platero
Vicepresidente de PIDE

jueves, 7 de enero de 2016

2015, otro año de sombras, por Alfredo Aranda Platero. Publicado en el diario.es.

 
30/12/2015 - 23:00h

El verbo «recortar» ha sido el más conjugado durante el año 2015 (como también lo fue en años precedentes). Se ha llegado a recortar hasta la suerte, con el 20% que el gobierno se queda de los premios de la lotería. En este afán recortador, en este frenesí trastornado, se ha recortado de todo: se mutilaron las plantillas de los centros educativos, se podaron las prestaciones sanitarias, se cercenaron los derechos de los dependientes, se trasquiló el sueldo de los funcionarios, se castró –en definitiva– la ilusión de la gente. Ni Tobe Hooper, en su película  “La matanza de Texas”, recortó, mutiló y cercenó tanto y con tan mala baba.
En este «aquelarre» (reunión de brujas y brujos con aviesas intenciones) participaron todos: los que mandan, por acción, y los que quieren mandar, por omisión, y planificaron el asalto a los derechos de la ciudadanía llegado, incluso, a poner tasas judiciales que alejan la justicia de los trabajadores, haciendo casi imposible que un trabajador despedido o un consumidor engañado pueda hacer efectivo el derecho a la tutela de los jueces y tribunales que dice el artículo 24 de la Constitución.
Que la justicia tenga un precio es la expresión máxima de un país corrupto. La constitución recoge la tutela judicial como un derecho fundamental de los ciudadanos, conculcar este derecho deslegitima al ejecutivo responsable de tamaña injusticia. Si acceder a la justicia en busca de tutela es un derecho recogido en la Constitución ¿por qué hay que pagar por ello? La respuesta la dejo a la imaginación del lector.
La democracia pierde su esencia cuando el grupo político que recibe el mandato popular para gobernar lo hace de espaldas al ciudadano. Dice la RAE, en su primera acepción, que democracia es la «forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos», es obvio que esta definición no se corresponde con la realidad de lo que pasa por estos lares. En la tercera acepción indica que es la «doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes», tampoco podemos aplicar dicha definición en el territorio español. A ver si acertamos con la cuarta acepción: «Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con independencia de etnias, sexos, credos religiosos, etc.», esta definición, igual que las anteriores, no se ajusta a la realidad de lo que sucede en España, dado que los derechos están siendo pisoteados reiteradamente. Podemos concluir que el gobierno de turno (tampoco lo hizo mejor el anterior) no respeta los preceptos de la democracia, ni el mandato de la constitución y debería ser considerado ilegítimo. 
Decía Séneca que el hombre más poderoso era el dueño de sí mismo, y es eso, precisamente, lo que impiden los poderes públicos: la libertad individual, el poder que la democracia real da al individuo. No interesa que haya muchos individuos libres y «poderosos», hay que tener a la ciudadanía acojonada con hipotecas, con familias que sacar adelante, con trabajos precarios, arrodillados ante el poder, alejados del derecho a la justicia y sometidos a la autoridad del dinero.
La regeneración democrática del país solo puede venir de la educación, esta máxima era defendida por Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), fundador de la Institución Libre de Enseñanza. Cuánta falta nos haría hoy día volver a la filosofía de la ILE como eje vertebrador del sistema educativo, como punto de partida para regenerar la sociedad y desterrar las actitudes totalitarias y antisociales. Giner de los Ríos invocaba el principio de libertad e independencia de la educación para alcanzar la revolución de las conciencias. ¡Qué lejos andamos en la actualidad de esos preceptos pedagógicos!
Hoy todo es un gran teatro donde el público, desde la platea, asiste atónito al espectáculo que sucede en el escenario donde se lleva a cabo la representación teatral. El presidente del gobierno escenifica, con sus dolientes ministros como plañideros, lo bueno que es y lo mal que se siente por los recortes que la primera ministra alemana Merkel le obliga a hacer. El aspirante a presidente, con sus aspirantes a ministros, llama al presidente indecente mientras éste le dice mezquino.
La obra teatral resulta impostada y patética. En el escenario también actúan dos aspirantes, de nuevo cuño, que esperan que uno de los principales patine para lanzarse y ocupar su sitio. Murmullos entre el público. Dudas. Crujir de palomitas. Tras las bambalinas esperan los de siempre, los que dirigirán el país realmente: los lobby de las eléctricas, del gas, del petróleo, todos los del Ibex 35, los del Eurostoxx 50, los del MSCI World, Merkel… Desde el palco, con acceso directo a los camerinos, asisten, emboscados en las sombras, aquellos que gozan de privilegios: los protegidos de los lobbys, los testaferros, los esbirros con galones....
Termina la representación. División de opiniones en el auditorio. Aplausos. Silbidos. Abucheos. Algunos desde los palcos escupiendo a la platea. Otros intentando tomar el escenario, pero el proscenio está preparado para impedir el asalto y se frustra el intento. El teatro se va vaciando, algunos se resisten a abandonar el auditorio y persisten desolados como asumiendo que todo sigue igual, otros van saliendo cantando la internacional con el puño el alto, algunos cantan el cara al sol, hay quien dice «esto con Franco no pasaba», también están los que relatan «todavía padecemos los 40 años de retraso de la dictadura de franquista», también se escucha no sé qué de los fusilamientos de Paracuellos y que los golpistas fueron los culpables de todos los muertos, los suyos y los ajenos, por romper el orden constitucional establecido en democracia. ¡Ya es hora de romper el cordón umbilical que nos mantiene unidos al pasado!
Nos olvidamos de que los unos y los otros somos todos, y todos podemos cambiar la realidad que nos imponen y construir un país más justo. Dejémonos de enfrentamientos estériles y construyamos un cambio real, y quizá, así, esté más cerca el «niño negro que anuncie a los blancos del oro la llegada del reino de la espiga» (del poema «Oda a Walt Wihtman» de Lorca).

jueves, 10 de diciembre de 2015

"El bueno, el feo y el malo" por Alfredo Aranda. Publicado en el diario Hoy

El señor José Antonio Marina, pedagogo y filósofo, ha recibido el encargo de capitanear la redacción del libro blanco del docente, que pretende convertirse en uno de los ejes del programa de Rajoy. Pero, de momento, lo que ha conseguido el autor del libro es enfrentar a la comunidad educativa.
Para Marina existen profesores buenos y malos y no pueden, dice, cobrar lo mismo. ¿Qué entiende Marina por profesor bueno o malo? Se basa, sin más, en los resultados de los alumnos. Esta reflexión del señor Marina nace de un análisis simplista de la situación docente y demuestra un total desconocimiento de la realidad actual de los colegios e institutos. Parapetado detrás de la atalaya de su cátedra de bachillerato (y en excedencia desde hace tres leyes educativas), lanza insidiosas e injustas sospechas sobre el profesorado.
Para mejorar la educación hay que enfrentar los problemas del día a día de los docentes, centrados, fundamentalmente, en las disrupciones continuas de parte del alumnado que hacen un daño enorme al normal transcurso de la jornada escolar. Los alumnos objetores -y sus palmeros-, en demasiadas ocasiones, marcan la dinámica de las clases: insultos, malas contestaciones, partes y más partes y un índice de vaguería, de una parte del alumnado, cada vez más creciente. Aunque la mayor parte de las disrupciones son de baja intensidad (interrumpir la clase), no es motivo para soslayar esta situación tan dañina y que se está haciendo endémica. Es necesario reconocer la realidad y enfrentarla, así como avanzar en el reconocimiento social de la labor del docente y en la implicación real de las familias, y todo ello enmarcado en un clima de respeto al valor de la educación como pilar fundamental en el que la sociedad se asienta.
El reducir el problema a buenos y malos profesores pone en tela de juicio la elección de Marina como «gurú», como guía, que lleve a desentrañar los secretos del éxito educativo. El ínclito José Antonio desconoce que los centros periféricos reciben muchos alumnos con necesidades de compensación por su procedencia o por la situación social de sus familias, otros centros sin embargo son más elitistas y cuentan con alumnos que «aprenden solos». Para Marina los profesores de centros difíciles tienen que cobrar menos, pese a que estos tienen que multiplicarse para poder compensar las carencias de sus alumnos.
También desconoce, el ilustre filósofo, que existen asignaturas complicadas, como matemáticas, donde a los alumnos les cuesta más obtener calificaciones buenas y, sin embargo, hay otras asignaturas, como Religión, que aprueba todo el mundo y con nota por la gracia de Dios. ¿Quiere esto decir que el profesor de Matemáticas tiene que cobrar menos que el de Religión? Según Marina, sí.
Para Marina hay dos criterios básicos para evaluar la labor del profesor: la relación con las familias y el progreso del estudiante en clase.
Decir lo que dice Marina es como decir que a quién le toque en suerte familias que no se implican, la evaluación será negativa. Para el profesor no para la familia. O si tenemos un alumno que no quiere estudiar pero está obligado a ir al centro (los alumnos objetores a los que me refería antes) y no progresa, el profesor es malo. Parece haber empezado una «caza de brujas» y el objetivo ya lo ha localizado: los docentes.
Queda claro que el señor Marina no parece contemplar otras realidades como las que ya he apuntado antes. Los docentes no tienen, en muchas ocasiones, las herramientas necesarias para ejercer su labor, las plantillas docentes son insuficientes y los recursos escasos, el apoyo de la administración es inexistente y el reconocimiento económico no está a la altura de la importancia de la labor docente.
Dudar de la preparación de los profesores es, cuando menos, ofensivo. Los profesores tienen la capacitación necesaria, de lo contrario no hubieran obtenido su título universitario, pensar lo contrario es decir que la universidad regala los títulos. Al título universitario se le suma el proceso de oposición, otras titulaciones universitarias, miles de horas de formación, idiomas. aunque el binomio título más oposición es, en realidad, suficiente para asegurar la capacitación de los docentes.
El problema, pues, no está en los profesores, reside en la Administración, en los gobiernos que han dejado que el comportamiento, de una parte cada vez más grande de alumnos, se degrade hasta condicionar seriamente la educación. Un profesor motivado y 25 alumnos que lo respeten es condición necesaria y, en la mayoría de las ocasiones, suficiente para el éxito educativo. Ahora bien, la inversión y la ratio son dos variables de primer orden para concretar dicho éxito, pero según la OCDE España suspende en inversión, situándose en la parte media-baja de los países de referencia, y supera en ratio la media de los países del entorno europeo. Esta es la realidad que José Antonio Marina tiene que resolver y no demonizar a los actores principales de éxito educativo.

jueves, 3 de diciembre de 2015

"Formación Profesional" por José Manuel Chapado. Publicado en el Periódico Extremadura

Réplica a Soledad Lasso

El pasado jueves 26 de noviembre se publicó en este diario una carta al director de Soledad Lasso, donde se atacaba a mi persona por un artículo que fue publicado días antes sobre ciclos formativos. Me gustaría hacer uso del derecho de réplica para aclarar, en primer lugar, la realidad de lo publicado y, segundo, mostrar mi extrañeza ante la inexactitud en la utilización de mis declaraciones por parte de la autora de la carta, que sólo puede obedecer a una mala comprensión lectora, como se puede comprobar en el artículo original: Educación pone la lupa en la FP.
El contenido del artículo versa sobre el nuevo mapa de Formación Profesional que se elaborará desde la Consejería de Educación y Empleo para implementar nuevos ciclos formativos en nuestra región, basándose en la empleabilidad de los mismos. Se recuerda a la consejería, al igual que se hizo con los gobiernos anteriores, que no deben repetirse errores de planificación en la implantación de enseñanzas de Formación Profesional y la decisión no debe tomarse sólo por los costes de implantación, también la existencia de una oportunidad laboral para nuestros alumnos es un criterio fundamental. La finalidad del artículo es que la consejería implante todos aquellos ciclos formativos que sean necesarios y no solo un número de ciclos de "cara a la galería" cuya instauración sea más sencilla y económica aunque aboque a nuestros alumnos al paro y a la emigración. En ningún momento se está desprestigiando a ninguna familia profesional, ni a la conveniencia o no de su continuidad en los centros. Se trata de ampliar la oferta actual y no sustituir la que existe. Todos los ciclos formativos son complementarios. Pero la actuación anterior del ministerio y de la Junta de Extremadura, con la excusa económica, ha sido congelar una oferta formativa necesaria en muchos de nuestros centros públicos.

lunes, 30 de noviembre de 2015

"Érase" por Alfredo Aranda, publicado en el Periódico Extremadura

Érase una vez un país abochornado por su clase política, una España difusa de hipotecado presente e incierto futuro. Un territorio abandonado a las "leyes" de los mercados, a la presión que ejercen las empresas del Ibex 35 y sometido a las prescripciones de la troika. Erase un reino donde los lobbys, con la aquiescencia del gobierno de turno, devoran a los ciudadanos, que son tratados como ganado que tiene que producir, al que hay que exprimir hasta el tuétano. Erase una nación donde aquellos que insultan a la ciudadanía, recortando --por ejemplo-- los servicios públicos o rescatando bancos con el dinero de todos, están solo a dos soflamas políticas de volver a convencer a aquellos que someten.
Erase un país bidimensional, sin profundidad, desamparado y dejado a la deriva como los restos de una vieja barca de madera que desaparecen en las profundidades del piélago. Una nación como ésta, digo, no está llamada a ser, sino más bien a depender y a obedecer a los poderes fácticos que controlan sus designios.
Erase un reino desequilibrado donde se recortan los derechos de muchos y se aumentan los privilegios de unos pocos, un país ajeno a todas las igualdades, donde los resortes del Estado están imbuidos de una rigidez intencionada para que poco cambie aunque cambie el gobierno. El bipartidismo ha blindado el privilegio de una minoría a costa de la vida desatendida de la mayoría.
 ÉRASE una vez un estado ineficiente, donde la iglesia no paga el IBI, y las eléctricas han convertido la energía en un lujo por su desorbitado precio. Un país de sueldos mínimos y jornadas por horas donde llegar a final de mes es una aspiración cada vez más lejana, y donde adquirir estudios universitarios se convierte en una carrera de obstáculos económicos.
Erase una vez un país donde se recorta en atención sanitaria, en educación, en servicios sociales, donde se bajan los sueldos y se suben los impuestos. Un pueblo asfixiado que asiste atónito al espectáculo de la corrupción política: caso Gürtel, caso Palma Arena, operación Malaya, caso de los ERE, caso Pujol... mientras los derechos sociales son pisoteados con total impunidad.
Un país, érase que se era, con mucho cuento y muchas cuentas en Suiza, donde corruptos, explotadores, sedicentes... nos precipitan a un pozo de amargura. Es hora del "¡basta ya!", el pueblo tiene la palabra.

martes, 17 de noviembre de 2015

"Los Perpetradores" por Alfredo Aranda, publicado en el diario Hoy el 17/11/15



"NO a la Lomce" ha sido, y sigue siendo, el grito de auxilio que ha recorrido, de parte a parte, toda España. Desde Tarifa a Santander, desde Mahón a La Palma, toda una marea verde de indignados ha expresado su disconformidad con una ley retrógrada, injusta y malintencionada. La fatal ley carece, entre otras muchas cosas, de una potenciación real de la Formación Profesional, no resuelve los problemas de la escuela rural, ni establece la creación de plazas escolares para niños menores de tres años. sin embargo no se olvidan, los perpetradores ideológicos de tamaño despropósito legislativo, de allanar el camino para el adoctrinamiento religioso y resguardar la educación privada con el aumento de conciertos educativos. A toda esta procesión de despropósitos se suma, también, el despido de docentes interinos, la disminución de la plantilla docente, la subida de ratios, el aumento de horas lectivas, el menosprecio de asignaturas como tecnología, música, filosofía.
Una Ley tan disparatada como la Lomce tiene, como no podía ser de otra forma, a toda la comunidad educativa en contra, a todos los partidos políticos, grupos sociales y sindicatos. Sin embargo, al gobierno nada le importó el disenso general e impuso la Lomce por la fuerza. La falta de consenso es un mal compañero de viaje para una ley, dado que ésta durará lo que dure el gobierno que la impuso. Pero la falta de altura de miras del gobierno hace imposible que vean, ni de lejos, esta realidad que en España es recurrente.
Antes de la publicación de la Lomce en el BOE, el sector docente ya estaba muy indignado con otra imposición: el Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. El referido RDL trajo medidas injustas como la falta de cobertura de las bajas docentes hasta el décimo día lectivo, lo que perjudica seriamente la salud de sistema educativo público. La pretendida «contención del gasto» llevó a una situación surrealista: la criminalización de los docentes, de tal forma que aquellos que caigan enfermos tienen que acudir a su trabajo, porque de lo contrario son penalizados económicamente con quitas en el sueldo. Dicha medida parece transmitir la idea de que los docentes faltan a su trabajo con mucha ligereza y hay que controlarlos, lo que constituye el mayor insulto que se ha hecho jamás al sector docente.
Desde PIDE promovimos en la Asamblea de Extremadura una Proposición No de Ley (actualmente llamada Propuesta de Impulso) contra la aplicación del Real Decreto-ley 14/2012, por atentar contra la calidad del sistema educativo extremeño y por poner en riesgo el derecho a la educación de sus alumnos. Es del todo inaceptable que un gobierno se arrogue el derecho, a través de un Real Decreto-ley, de arremeter contra la ciudadanía, que es, al fin y al cabo, lo que ha ocurrido. Decía Albert Einstein que había dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y que del Universo no estaba seguro. Que un gobierno agreda al pueblo del que recibió el apoyo electoral es de una perversidad insoportable, solo al alcance de los que profesan una estupidez infinita.
La Educación Pública es un pilar fundamental para compensar las desigualdades sociales, amén de ser un apoyo imprescindible para el desarrollo social y económico. La educación es el mejor instrumento para conquistar el futuro, y los docentes son los principales activos, de los que la sociedad dispone, para asegurar el éxito en dicha empresa. La inversión en educación pública deber ser una obligación del Estado, el gobierno que no promocione la educación pública, que no la cuide, que no la asista en las necesidades que tenga, es un gobierno que no gobierna para el pueblo y está deslegitimado.
Urge que se derogue el Real Decreto-ley 14/2012, no hacerlo supone perpetuar los ataques a la Educación Pública y negar un futuro mejor a nuestros alumnos.

martes, 13 de octubre de 2015

"Sin cambios para los docentes" por Carlos Ruano. Publicado en el Diario Hoy el 9-9-15

"Sin cambios para los docentes"

CA R LOS R UA N O
DOCENTE Y EX-SINDICALISTA

Creo que los derechos y las condiciones laborales de los docentes siguen igual o peor que antes de las elecciones de mayo de 2011, cuando gobernaban los socialistas en solitario.
En primer lugar, muchos interinos no conseguirán los 280 días de trabajo necesarios para que se les reconozca su derecho al tiempo de vacaciones por los retrasos en los llamamientos, y lo que es peor, no se ha planteado la derogación del Decreto por el que se suprimió este derecho a los que no superaban los citados 180 días. Cuestión que se achacaba al PP pero que ahora también inflige el PSOE.
Los interinos tienen los mismos derechos que los funcionarios de carrera, según la Ley de Funcionarios del Estado, normativa vigente en lo que se oponga al Estatuto Básico, como es el derecho a vacaciones. Sin que hiciese falta siquiera mencionar que la normativa y la jurisprudencia europea son de obligado cumplimiento también en este país, por encima de la normativa estatal. Por lo cual debe derogarse este Decreto inmediatamente y acometerse la devolución de este derecho a todos los interinos que no lo obtuvieron en los últimos cuatro veranos, como se está sentenciando en Madrid. Lo justo (y lo prometido) es reparar las injusticias que cometieron los otros y las propias, para el futuro y también respecto al pasado, ya que la normativa administrativa permite revisar cuatro años atrás, tal y como los jueces han sentenciado en Extremadura, tanto en sexenios para interinos como en el 25% de la paga extraordinaria de diciembre de 2012.

Por otro lado, mientras el Gobierno está devolviendo ya otro 25 % de esta pega extra (y en el 2016 el 50% restante), Vara prefiere no hacerlo y seguir con la politica de anticipar el derecho a pagas futuras, luego en Extremadura perdemos también este derecho económico. Lo lógico seria devolver este 75% restante el próximo mes de diciembre en que no hay page extra, o en enero, y olvidarnos ya de los anticipos que tantos quebraderos de cabeza traen.

Y que no digan que en la legislación anterior tenían en cuenta a los docentes en materia económica, pues secundaron tal cual el recorte del 5% de mayo del 2010 del Gobierno de Zapatero en el mes de junio siguiente, cuando en otras comunidades autónomas lo frenaron sustancialmente. Vara podría incluir en los presupuestos para el 2016 la recuperación de este recorte con algún complemento.
Igunlmente sucedió con los trienios anteriores al Estatuto Básico y los citados sexenios, pues las primeras peticiones se realizeron en el año 2010 (en marzo - ­el que suscribe- y en diciembre respectivamente) y fueron rechazadas de pleno por la Consejería socialista.
Si hay alguna voluntad de cambio, ¿por qué no se acomete urgentemente por ejemplo un nuevo acuerdo laboral, ya que el existente de marzo de 2006 finalízó en aquella legislat:ura, diciembre de 2009?, ¿o por qué no se modifica ya el Decreto de interinos del 2007 con los temas pactados que no se incluyeron entonces y que están perjudicando gravemente a los docentes?



domingo, 13 de septiembre de 2015

El Castigo

 Por Alfredo Aranda Platero, publicado en El Periódico Extremadura el 13/09/15


Hasta ahora estaban por encima del bien y del mal --eran intocables--, daba igual el delito cometido desde la atalaya de sus cargos políticos, porque una gran parte de los ciudadanos, como transidos por una realidad inabarcable, les ofrecía, con los ojos cerrados (una y otra vez), el voto. Había un perdón social implícito en cada euro robado a las arcas públicas, gozaban de inmunidad crítica, estaban imputados pero eran aclamados por muchedumbres fervientes, que los saludaban a su paso, que los besaban, que los abrazaban, que les ofrecían palabras de aliento... y se vinieron arriba. Robaron más. Robaban a los pobres para dárselo a los bancos, que necesitaban, decían, ser rescatados.
Políticos y grandes empresarios de todo pelaje defraudaban a la hacienda pública, mientras los pobres pagaban más impuestos, tenían menos sanidad, menos educación, menos asistencia social..., y hasta el derecho a protestar se vio recortado. "Los ciudadanos tienen que ser sumisos", esta máxima predemocrática delató sus intenciones, evidenciando que muchos dirigentes actuales bien pudieran haber sido ministros de un régimen dictatorial: recortando, prohibiendo e imponiendo, y lo que pudiéramos pensar que eran reminiscencias de un pasado cruel, se reveló como una realidad constatable donde nostálgicos del franquismo iban dando pasos hacia atrás retrotrayéndonos a época olvidadas.
Muchos ciudadanos empezaron a darse cuenta de que su voto, sinónimo de libertad y democracia, no podía ser utilizado como aval de los corruptos para esquilmar al pueblo. Pero otros muchos seguían anestesiados y aplaudía desencajados, entregados y ebrio de placer, como en un estado alterado de conciencia, cuando los políticos volvían a prometer las promesas incumplidas: "bajaremos los impuestos", "crearemos cientos de miles de empleos"...
 VIENDO que aún el apoyo les era suficiente se sintieron inmunes a la corrupción y siguieron robando, siguieron actuando como caciques, siguieron recortando los derechos de la población. Pero todo termina y los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria y de la corrupción empezaron a ser terribles, el paro se convirtió en una losa inabarcable, el poco trabajo que se creaba era precario, el estado del bienestar desapareció, los jóvenes se tenían que ir de España, y la sociedad, tras despertar de su letargo, de llenó de pesadumbre. Asistimos, entonces, a una procesión de injusticias sociales insoportables que empezaron a materializarse como un ectoplasma aciago que viniera a despertar a la ciudadanía de su letargo: bancos recatados con dinero público que desahuciaban a gente pobre, políticos corruptos, cuentas en Suiza, tarjetas "black", tráfico de influencias, dispendio de dinero público en todo tipo excentricidades e imputados a miles y casi nadie en la cárcel. Porque los que entran salen al poco tiempo. Matas , en la calle. Bárcenas , en la calle. Y el dinero robado en paraísos fiscales aguardando el paso del tiempo hasta que sus dueños ilegítimos acudan a su encuentro.
Los dirigentes seguían, y siguen, actuando como si nada hubiera pasado y vuelven a repetir, como un mantra, su catálogo habitual de promesas electorales. Pero sucedió algo que no tenían previsto, que nuevas organizaciones políticas aparecieron en escena para canalizar la ira de la gente y devolver la ilusión al ciudadano. El descontento general, la rabia, la cólera por la corrupción institucionalizada y la pérdida de derechos sociales catapultaron a las nuevas organizaciones políticas, que se convirtieron en una alternativa real a los partidos de siempre. Y los de siempre se echaron a templar.
El bipartidismo empezaba a tambalearse. Los partidos tradicionales arremetieron contra los nuevos partidos acusándolos, entre otras cosas y con mucho cinismo, de ser como ellos, de querer arruinar a España, de llevarla al precipicio. Y lo decían desde una España en ruinas, saqueada por cuatreros de traje y corbata. Acusan a los nuevos partidos de radicales por querer abrir comedores escolares, por querer dignificar los sueldos, los ridiculizan por viajar en metro o en bicicleta o en clase turista, les afean su intención de acabar con las desigualdades sociales.
Radicales les decían --y les dicen-- mientras desde el gobierno tapan la boca, con la Ley mordaza, a los que protestan, empobrecen la atención sanitaria y educativa, sacan los cuartos a los españoles para rescatar a la banca, pactan una reforma laboral que deja al trabajador al borde del desfiladero, cantan las virtudes de su modelo de gestión porque durante el periodo estival un puñado de españoles ha encontrado trabajo con sueldos de miseria.
Los que están no merecen dirigir los designios de un País por albergar en su seno la corrupción, por inhibir responsabilidades y por dar cobertura a los corruptos. "Luis. Lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo" (SMS de Rajoy a Bárcenas).

martes, 25 de agosto de 2015

LA IMPOTENCIA INFINITA. Por ALFREDO ARANDA PLATERO, VICEPRESIDENTE DEL SINDICATO DEL PROFESORADO EXTREMEÑO PIDE publicado en el Diario HOY el25 agosto 2015

LA IMPOTENCIA INFINITA


ALFREDO ARANDA PLATERO, VICEPRESIDENTE DEL SINDICATO DEL PROFESORADO EXTREMEÑO PIDE  publicado en el Diario HOY el 25 agosto 2015


 La información es poder, aunque, en ocasiones, saber los pormenores de determinados asuntos genera una impotencia infinita. Me gustaría saber la reacción de los más de 15.000 docentes extremeños si supieran, por ejemplo, que los sindicatos tradicionales representarán siempre a los docentes (al menos en una proporción específica) aunque éstos no les den ni un solo voto en las elecciones sindicales sectoriales. ¿Cómo es posible que un colectivo pueda ser representado por un sindicato que dicho colectivo no quiere que lo represente? Fácil. Los sindicatos tradicionales reciben liberados sindicales por resultados electorales pero, por si acaso no les vota nadie, también reciben liberados por estar en la mesa de la función pública, por estar en la mesa del funcionario, etc. de las que forman parte por ser multisectoriales. La representación impuesta es una de las «bondades» de la democracia recreada en los despachos para minimizar el impacto de las decisiones del pueblo llano.
Las mismas leyes torticeras diseñadas para mantener el contubernio entre sindicatos tradicionales y Administración, son las mismas que impiden que otras organizaciones sindicales (sectoriales) no sometidas al deshonesto tráfico de influencias, formen parte de determinados organismos de decisión. Esta manipulación «legal» de los resultados electorales hace, en realidad, poco daño a PIDE que tendrá, tras ganar las elecciones, el mayor número de representantes en el Consejo Escolar de Extremadura y en las Juntas de Personal de Cáceres y Badajoz (de las que además ostenta su presidencia), así como el mayor peso en las mesas sectoriales, pero vulnera el derecho del ciudadano a que su voluntad sea respetada íntegramente. Los poderes públicos tienen la obligación, por tanto, de articular los mecanismos necesarios para evitar que la soberanía popular sufra semejante atropello.
Los sindicatos tradicionales y las Administraciones están unidos por el lazo de las subvenciones sindicales, sin las cuales los primeros no podrían sobrevivir fácilmente y los segundos no podrían gobernar con la tranquilidad de saber que la retirada de las subvenciones pondría a los sindicatos en una tesitura muy difícil. Sin duda que esta realidad condiciona las negociaciones. Hemos asistido todos al espectáculo infame del recorte de derechos sociales, de la libertad de expresión, del recorte en educación, en sanidad. mientras los sindicatos tradicionales convocaban una huelga de un día y movilizaciones por la tarde-noche (para no hacer mucho daño a la patronal), con sus declaraciones en prensa pertinentes y preñadas de grandilocuencia. Después, las pancartas al trastero. Solo las mareas (la blanca, la verde.) mantuvieron el tipo, pero más por iniciativa ciudadana que por empuje sindical.
Esta relación conyugal entre sindicatos tradicionales y Administraciones públicas permite, incluso, las infidelidades. Tienen, por así decirlo, una relación abierta. «Dejo que eches un polvo con el PP -dice el PSOE a los sindicatos de su cuerda- si es por interés, pero de disfrutar nada de nada» o «dejo que eches un polvo con el PSOE, dice el PP a los sindicatos de su perfil ideológico, si es por una cuestión de estrategia pero nada de enamoramientos». Lo que está claro, como el agua, es que los partidos habituales de gobierno y sus sindicatos acólitos piensan que lo que ha unido las subvenciones, que no lo separe las elecciones.
En Alemania, por ejemplo, los sindicatos no reciben dinero del Estado, se deben financiar exclusivamente con la cuota de sus afiliados y los ingresos de su patrimonio. Al no existir nexo económico son libres para presionar a su Gobierno hasta límites insospechados. El tener que subsistir con recursos propios mantiene a los sindicatos muy activos y beligerantes para conseguir logros para sus afiliados, lo que les asegura que la afiliación siga y aumente. Para subsistir se tienen que plegar al trabajador, no a la patronal ni al gobierno. No hace falta ir a estudiar a Salamanca para poner en valor la gran diferencia existente entre el sindicalismo alemán y el español.
Los sindicatos tradicionales deben volver, en primer lugar, a sus orígenes: la defensa sin ambages de los trabajadores; después, tienen que dejar de pertenecer a los consejos de administración de las empresas, porque su lugar está al lado del pueblo; y, por último, es necesario que acepten que los sindicatos sectoriales también existen y que cualquier organización sindical sectorial, que reciba el apoyo de la ciudadanía, tienen el mismo derecho que ellos a existir.

miércoles, 15 de julio de 2015

"Caballo andaluz & burro manchego" por Alfredo Aranda Platero, vicepresidente del Sindicato PIDE, publicado en la sección Tribuna del HOY, el 14 de marzo del 2015.

"Caballo andaluz & burro manchego"

14/04/2015 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE
Cada vez que un presidente o un ministro toman posesión de su cargo, juran velar por la constitución y hacer cumplir sus prescripciones. Y lo hacen sabiendo que sus antecesores no cumplieron el juramento y que ellos, probablemente, tampoco lo cumplan.
El presidente Mariano Rajoy prometió, en su discurso de investidura, trabajo para los españoles, una economía solvente, liderazgo en Europa, habló de la libertad, de la igualdad, de la justicia y de la solidaridad que se desprende de la Constitución, habló de una cartera básica de servicios para todos los ciudadanos, habló y habló y siguió hablando pero en nada han quedado sus palabras. Podemos decir que Rajoy tuvo «una arrancada de caballo andaluz» y ha terminado en «parada de burro manchego».
No le van a la zaga sus ministros, el más recalcitrante de todos es el señor Wert que con su LOMCE daña a la educación pública cediendo, por ejemplo, a las presiones para insertar la religión en el currículo básico al mismo nivel que otras materias. Una ley que reduce la inversión en la escuela pública y la aumenta en la privada (con conciertos innecesarios), que segrega, que limita la autonomía de los centros. Una ley impuesta, sin consenso, descontextualizada y llamada a la derogación tras el más que previsible cambio de gobierno, solo se le ocurre a un megalómano como el ministro Wert.
La universalización de la enseñanza es una conquista social irrenunciable que ha sido posible por la aplicación de políticas sociales, pretender ahora privatizar la enseñanza pública debería ser entendido como un caso de corrupción política, dado que la privatización de lo público es un ataque directo a los pilares fundamentales en donde la sociedad se asienta. Un gobierno elegido por el pueblo no puede ir en contra de los intereses del pueblo. Los dirigentes del Estado tienen la obligación inexcusable de proteger los servicios públicos, como garante de la igualdad social, de lo contrario estarían deslegitimados para dirigir los designios del país. «Quien no sabe gobernar es siempre un usurpador» (Carlo Bini, 1806-1842).
A estas alturas de la función de teatro nadie se extraña de que los partidos que han gobernado este país durante décadas, que son como las dos caras de una misma moneda, están en franca decadencia. A pulso se han ganado su desprestigio.
La corrupción se ha convertido en el motor de muchas organizaciones políticas, de ella se alimentan, con ella construyen sus sedes o financian sus campañas electorales o, simplemente, se dan la vida padre. Los partidos que albergan en su seno casos de corrupción han perdido gran parte del apoyo popular, pero aún cuentan con muchos prosélitos incondicionales que mantienen una lealtad férrea. En Valencia, epicentro de la trama Gürtel, o Madrid con ramificaciones gürtelianas, siguen ganando las elecciones el partido popular. En Andalucía, ni el caso de los ERE ha separado al partido socialista de la victoria electoral. Decía Simone de Beauvoir que «el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos». El Gürtel y los ERE podrían ser un ejemplo de la gran verdad que contiene la cita de Simone, pero elevado a la enésima potencia: ¿Cómo puede ganar la corrupción en las urnas? Parece un caso de estrechamiento colectivo del campo de la conciencia.
La educación vuelve a ser la respuesta, una educación que forme a personas críticas, íntegras, con un alto sentido del honor y la moral. Una educación liberadora que rompa los diques a los que nos someten las religiones y las ideologías impuestas.

"Cuando entonces" por Alfredo Aranda Platero, vicepresidente del Sindicato PIDE, publicado en la sección Tribuna del El periódico de Extremadura, el 22 de febrero del 2015.

"Cuando entonces"

22/02/2015 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE
Durante décadas «la letra con sangre entra» constituyó una verdad irrefutable que padecimos, unos más que otros, con virtuosa resignación. Aquellos días de miedo, que algunos sorteábamos con dedicación y un poco de suerte, hoy constituyen un ejemplo valioso de lo que no hay que hacer. Por fortuna solo en los últimos cursos de la entonces llamada EGB tuve que vivir en estado permanente de alerta con determinados maestros, el miedo andaba suelto por entre los pupitres ante la llegada inminente de algún estacazo: unas veces se veía venir; otras, la sorpresa atenuaba el dolor del impacto. Por aquel entonces las vacaciones eran doblemente esperadas, llegaba la libertad, se aparcaba el miedo y todo se cubría de un estado de felicidad que parecía no tener fin; sobre todo durante el esperado verano, maravillosamente eterno.

Por aquella época la disciplina se entendía solo como infligir dolor y la receta para afrontar cualquier lance era la misma. Los profesores viejos no recuerdan, por ejemplo, que existieran niños con TDH. A los niños nerviosos, hiperactivos, revoltosos… (los que hoy se conocen como TDH), se les administraba un «tratamiento» que no creo que estuviera bien visto por la OMS: un guantazo después del desayuno, otro antes de la comida y, de ser necesario, otra más antes de acostarse (éste último se administraba en casa, y era conocido popularmente como «acostarse caliente»). El tratamiento se ejecutaba con maestría en las escuelas, aún imbuidas del espíritu del nacional catolicismo, y podía administrase diariamente o en días alternos, según el criterio del facultativo. «Mano de santo», me decía no hace mucho tiempo un maestro retirado. Nada reprocho a los maestros que temí, supongo que era su manera de hacer las cosas y pensaban que era lo correcto.

Esas maneras afortunadamente se terminaron, y ahora es otra la pedagogía que impera. Una educación no coercitiva, de acompañamiento y de ayuda. Pero ¿qué fue de la disciplina? Porque la disciplina como método de instrucción es necesaria. No hablo de la disciplina del miedo o del dolor, sino de la que construye ciudadanos responsables.

Antes los alumnos temían a los profesores, ahora son los profesores los que temen a los alumnos (no dicho con carácter general, de momento). Poco aprendimos de los errores del pasado, si los repetimos en el presente. La educación es respeto mutuo, si una de las dos partes que forma el proceso educativo no respeta, algo se rompe y todos –la sociedad– perdemos.

El abandono escolar, el buying entre alumnos o hacia profesores, las conductas disruptivas que parecen formar parte de la normalidad de muchas aulas, la laxitud de muchos padres y madres de hoy a la hora de educar a sus vástagos, las manos atadas de los docentes para enfrentar muchos de los actuales problemas de los centros…, todo ello pone de manifiesto una realidad que es necesario reconducir si no queremos que nos engulla. ¿Dónde están los políticos? De vez en cuando dan una manita de pintura al viejo edificio de la educación y retoman sus cosas de políticos. A veces sacan estadísticas para tranquilizar a la población (que si el fracaso escolar ha bajado el 0,5 %, que si la conflictividad escolar va por la misma línea…), proponen ocurrencias, inician programas, abren proyectos…, como, por ejemplo, el observatorio para la convivencia que se reúne, en el mejor de los casos, una vez al año, convirtiendo dicho órgano en un baldío proyecto. Todo parece hecho sin orden ni concierto, sumido en una especie de entropía endogámica imbricada sin remedio hasta el mismo tuétano de los cimientos de la estructura organizativa de la Consejería. «Que la inercia nos lleve a buen puerto», piensan nuestros estirados gobernantes, dejando la educación a la deriva. Al final, como siempre, son los docentes los que tienen que rescatar el sistema educativo y minimizar la dejadez institucional, aunque cuenten para ello con recursos reducidos, estén mal pagados y se encuentren con todo tipo dificultades para realiza su labor. Proteger la educación pública, como garante de la igualdad entre los ciudadanos, es obligación inexcusable de cualquier gobierno, de lo contrario provoca un perjuicio al conjunto de la sociedad y pierde, por tanto, toda legitimidad.

"R de 'evolución' " por Alfredo Aranda Platero, vicepresidente del Sindicato PIDE, publicado en la sección Tribuna del El periódico de Extremadura, el 1 de diciembre del 2014.

R de "evolución"

01/12/2014 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE
Revolución, del latín "revolutio", es un cambio social permanente y profundo con respecto al orden establecido, llevado a cabo por un conjunto personas que cuentan con el apoyo del pueblo, que harto de la dominación imperante y del abuso institucional les brida su apoyo moral y acompañamiento para que el cambio sea posible. La revolución sindical que supuso la aparición de PIDE, en 1999, hace 15 años, sigue hoy con más fuerza, si cabe, y con más ímpetu que nunca. Los docentes necesitan, claramente, un sindicato exclusivo de la enseñanza pública, dado que las organizaciones sindicales tradicionales tienen sus intereses divididos entre lo público, lo concertado y lo privado. Dice la sabiduría popular que "quien mucho abarca, poco aprieta" y es que defender lo público no es compatible, en la mayoría de los casos, con la defensa de lo concertado y/o de lo privado (al menos en lo referente en el ámbito educativo), de ahí la incongruencia en la que caen algunos sindicatos tradicionales.
Por otra parte los millones de euros que reciben los sindicatos tradicionales desde las Administraciones públicas, e independientemente del signo político del gobierno de turno, suponen un obstáculo para el ejercicio libre del sindicalismo. En este escenario los sindicatos que no vivimos de subvenciones y que defendemos exclusivamente a un colectivo (educación pública en el caso de PIDE) tenemos libertad para enfrentarnos al poder político sin ambages.
Un sindicato, ya lo dice la RAE en su definición, tiene que defender los intereses profesionales, económicos y sociales de los trabajadores. Este objetivo se frena en seco cuando los sindicatos empiezan a funcionar como apéndices del poder o como simples opositores, dependiendo de color político del gobierno.
La aparición de sindicatos profesionales como PIDE, cuya voluntad no está supeditada a ningún gobierno, es una realidad incómoda para las centrales sindicales tradicionales que acostumbran a monopolizar todo lo sindical. Los sindicatos profesionales, es decir aquellos que se centran en la defensa exclusiva de un colectivo o de un sector, consiguen mejores resultados dado que no tienen su interés dividido, sino condensado en unos objetivos muy definidos. "No se puede nadar y guardar la ropa" reza un viejo dicho popular, y es que la defensa, por ejemplo, de la educación pública y su extensión al mayor número de ciudadanos, choca con la defensa, que algunos sindicatos hacen, de los centros concertados y/o privados. A mayor número de conciertos educativos, menor cantidad de enseñanza pública, esta realidad es incontrovertible; por eso PIDE, estableció hace 15 años una máxima: "Solo Pública". En Finlandia, ese paradigma educativo al que todos miran, el 98% de la educación es pública, sin embargo, en España, la tendencia es ir concertando cada vez más, le que constituye una agresión al sistema público de enseñanza, que es el único garante de la igualdad de oportunidades.
Cuando un sindicato se convierte en una estructura de poder, en un cinturón de protección de la Administración o en una empresa, asistimos, por ejemplo y con asombro, al despido de trabajadores de algunos sindicatos, que aplican EREs a sus propios trabajadores al tiempo que se movilizan contra la reforma laboral. O vemos, atónitos, que mientras cientos de familias son desahuciadas, algunos consejeros y ejecutivos de cierta caja de ahorros (entre ellos algún miembro sindical) se daban la vida padre con tarjetas opacas. Y si por aquí tenemos los EREs y las tarjetas opacas, por allí tenemos el fraude de los cursos de formación o las facturas falsas. Es evidente que los sindicatos tradicionales necesitan una auditoría financiera, pero también moral; una limpieza interna que acabe con las malas prácticas y lleve al "nacimiento" de un sindicalismo nuevo. Los militantes de base y los delegados currantes deberían exigir a las estructuras organizativas un cambio de rumbo hacia la absoluta transparencia. Espero que así sea por el bien de todos.
Reivindicamos un sindicalismo limpio, no subvencionado, que acepte en el entramado sindical la presencia de sindicatos profesionales que, como PIDE, trabajan con el objetivo claro de la defensa de la educación pública. Una colmena sindical donde los sindicatos profesionales tengan su espacio y cuya obligación primera sea velar por los trabajadores y enfrentar la mejora de todos los sectores que conforman la estructura social y profesional del Estado.

"La quimera del bilingüísmo" por Alfredo Aranda Platero, vicepresidente del Sindicato PIDE, publicado en la sección Tribuna del HOY, el 24 de noviembre del 2014.

"La quimera del bilingüísmo"
& El analfabeto bilingüe

24/11/2014 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE
El bilingüismo es la capacidad de un individuo para comunicarse en dos lenguas de forma independiente y alterna, es decir, con la misma eficacia. No se trata de tener un dominio nativo de las dos lenguas –o sí, si nos referimos a un bilingüismo real–, pero, como mínimo, que haya una práctica alternativa y fluida de las dos lenguas. Circunstancias muy concretas coronan con éxito este logro: hijos de matrimonios internacionales, hijos de diplomáticos que han estado escolarizados en diferentes países, niños que crecen, en definitiva, en familias y ambientes bilingües, y solo las escuelas donde se escolarizan este tipo de alumnos ofrecen una educación, hoy por hoy, verdaderamente bilingüe. Los demás alumnos y escuelas, podrán etiquetarse como bilingües pero no dejará de ser una aspiración frustrada; reconozcámoslo y empecemos a organizar la enseñanza del inglés (u otros idiomas) con la misma dedicación que cualquier otra enseñanza.

No tiene mucho sentido enseñar a un niño el proceso de la digestión o las guerras púnicas en inglés. ¿Se pretende motivar a los niños a través de contenidos que ya en español pueden resultar pesados? ¿Acaso en las escuelas de idiomas, en los métodos del First Certificate, en el aprendizaje natural por contacto social hay contenidos tediosos de Conocimiento del Medio? ¿Acaso a los alumnos inmigrantes que aprenden español en las aulas de inmersión lo hacen aprendiendo complejos temas de Física, Química o Naturaleza? ¡Eso viene después, cuando saben español! Por tanto, ¿qué sentido tiene impartir una sesión de Ciencias Naturales o Ciencias Sociales en inglés a escolares que no dominan dicho idioma? Al final, ocurre que el profesor que imparte la sesión en inglés baja el nivel de contenidos de la materia hasta límites vergonzantes para que el escolar entienda un par de cosas. Puedo concluir, sin temor a equivocarme, que la hora de Naturales pasa a ser una sesión más de inglés tradicional; de Ciencias, nada de nada. ¿Esto los saben los padres? Este tipo de enfoque del bilingüismo puede conllevar el advenimiento de alumnos “analfabetos bilingües” (en el mejor de los casos), sin embargo, a los mandamases, les importa un carajo que así sea; lo que impera es el recorrido mediático del asunto bilingüe.
Todo lleva su tiempo. Igual habría que reflexionar sobre la extensión de la educación bilingüe antes de lanzarse al vacío. Sin duda que el aprendizaje de idiomas es una necesidad y hay que potenciarlo, pero sin perjudicar al resto de materias que conforman la educación integral del alumno. Otras opciones no han sido tenidas en cuenta: laboratorios de idiomas y profesores nativos en todos los centros, campamentos de inmersión lingüística, etc. Todo parece indicar que hay prisas en ponerse una medalla –la de la extensión bilingüe a todo el territorio nacional– que hinchará más el ego de los ingleses que la competencia curricular de los alumnos españoles.
Ya pasó con los ordenadores, el PSOE extremeño nos los metió con calzador. Igual le dio la opinión de los docentes, buscaban el titular de prensa como instrumento político; asegurarse de que la sociedad los viera como adalides de la escuela pública (mientras seguían metiendo, sin freno, dinero en los centros concertados). Se gastaron una millonada en ordenadores de sobremesa, en pupitres adaptados para ubicar teclados, CPU y monitores y en todo tipo de dispendio. Les dijimos hasta la extenuación que los ordenadores se quedaban obsoletos, que los profesores preferían aulas de informática bien nutridas y con atención técnica, que los profesores decían que cuando no utilizaban el ordenador (la mayor parte del tiempo) el tinglado de monitores, mesas adaptadas y clavadas en el suelo les estorbaban… nada les hizo moverse un milímetro de su intención derrochadora, ni siquiera se pararon a reflexionar. Finalmente los ordenadores dentro del aula fueron un incordio: era imposible que todos funcionaran al mismo tiempo, imposible impedir el tuneo de los monitores por parte de los escolares, difícil aprovechar una clase cuando se decidían a encenderlos, se quedaron (como ya avisamos) obsoletos… ahora toca volver al inicio, arreglaron las mesas adaptadas para dotarlas de normalidad, y se olvidaron del dinero derrochado.
Con el idioma pasa lo mismo: el PP quiere ondear la bandera de ser pioneros en la extensión del bilingüismo por todos los centros, incluidos aquellos que tienen un verdadero problema de nivel curricular y donde los niños bastante tienen con aprender a leer y escribir en español, y con adquirir las reglas matemáticas básicas para realizar cálculos y comprender los fenómenos relacionados con las diversas ramas de la ciencia.
En el fondo de todo, seamos claros, subyace aquello de que “el esclavo está obligado a aprender el idioma de su amo”. EEUU, cabeza de los países de cultura anglosajona, e Inglaterra como miembro fundador y honorario del mismo grupo, se sienten, por su poder económico y militar, por encima del resto de países. Y el resto de países acepta su papel subsidiario. De hecho para los ingleses aprender otro idioma es “tan útil como aprender a tocar el piano” (dice Steve, de 25 años y natural de Swindon, según lo publicado en http://www.cafebabel.es). Por aquellas tierras, de entre las diez primeras asignaturas cursadas por la mayoría de alumnos de Secundaria no están los idiomas extranjeros (y por supuesto que el bilingüismo dentro de las aulas por aquellos lares, ni se conoce ni se le espera).
Sí al aprendizaje de idiomas, sí a la informática. Sí a las Ciencias Sociales, a las Ciencias Naturales, a las Matemáticas… sí a la lengua de Cervantes como vehículo insustituible para alcanzar la excelencia en todas ellas. Sí a la despolitización de la educación y al acuerdo de Estado para potenciar una educación integradora y eficaz. No a los políticos cegados por la ideología, contaminados de despotismo e incapaces de tratar temas de Estado, como la Educación, con la altura de miras necesaria para advertir que la Educación vertebra a toda la sociedad y no a una parte.